Y no estoy hablando de económica, ni es una frase que hayan querido adjudicar a Zapatero, ni el álbum de Supertramp...
Hablo de la crisis del cambio de decena. La verdad es que casi no me he dado cuenta. Estoy tan acostumbrada a que todo el mundo alrededor los cumpla antes, que cuando llega el número a mí no me suena a chino, así que mucho menos a crisis.
Sí que me suena a un poquito de más madurez, como a joven madura, pero sólo me suena, que mi mundo no ha cambiado de ayer para hoy, no ha podido hacerlo de un día para otro. Es sólo una palabra más. No somos cada año más viejos, sino cada día, cada hora, cada minuto... ¿dónde está el límite que define el cambio...? Así que eso de cambiar de número a la hora de escribir la edad me resulta sólo algo simbólico.
Además, qué crisis, leches, si me puedo sentir más que afortunada por lo que he podido ir recogiendo en estas tres décadas... Tengo todo lo que cualquier persona podría desear: amor (mucho, demasiado incluso, aunque eso no puede ser malo), salud, trabajo, amistad, familia, un buen techo... ¿Qué más puedo pedir, que no sea que me toque la lotería...? Sólo borraría esos puntitos de mala suerte que me toca tener a veces, pero qué vamos a hacerle, no puede ser todo perfecto. Y dentro de lo desgraciaíta que siempre digo que soy, que soy una pequeña desgraciaíta, lo he estado pensado fríamente, puedo considerarme una gran afortunada en este mundo. No tengo que irme tan lejos como a África para saberlo. Me basta ver las noticias. Qué digo, me basta pasear por la calle. O simplemente, simplemente, pensarlo.
Días como el de hoy me hacen feliz, de esa felicidad sencilla, a pesar de pasarlo íntegramente en el trabajo, qué le vamos a hacer... Decía que días como éste me hacen sonreír al recordar cuántos amigos tengo y que no se olvidan de mí. Incluso esos de quien no lo esperas, que no tendrían por qué hacerlo, y te sorprenden. Algo tan simple como una llamada, un mensaje, y sonríes con la certeza de que ni el tiempo ni la distancia amparan al olvido. Y de que gente que creías más lejana, la tienes al lado, ahí justito, a un golpe de móvil.
Para la próxima decena de años sólo pido seguir teniendo lo que la vida me ha regalado hasta hoy. Que no es poco!
P.S a modo de anécdota: Hoy, aparte del detallito que ha tenido mi compañero de trabajo (me ha gustado tanto el regalito, casi tanto como que ¡¡por fin!! haya vuelto de sus vacaciones, que no podía más con la otra petarda a tan altas dosis; de hecho que haya vuelto creo que ha sido el mejor regalo que haya podido tener hoy) como regalo casual coincidiendo con este día me ha llegado un poema escrito por un cliente, no muy cuerdo, todo hay que decirlo, en el que prácticamente se me declara. Eso sí, debo reconocer que es bonito. Algo así como que ojalá hubiera más gente como yo. Eso es una cosa preciosa. Un halago en toda regla. Porque yo también a veces pienso que ojalá hubiera más gente como algunos que conozco, y el mundo sería mucho mejor, estoy convencida. A lo mejor no está tan loco, ni tan tonto, y un poco sabe lo que dice, aunque se haya equivocado al contármelo a mí.
No sé qué será, qué tendré, que los que no están muy allá de la azotea, y lo digo en serio, sienten debilidad por mí; no es el primer "loco" , con su diagnóstico de loco y todo, que me tira los tejos. Deben tener especial sensibilidad al reconocer mi punto de locura, debe ser eso, aunque sean locuras diferentes, muy diferentes, o quizás no tanto... Así que ten cuidado, que si no crees que estés muy bien de la cabeza, aléjate de mí, no sea que vayas a caer en mis redes...