Mercadillo
19 nov 08No sé cómo me las apaño, pero siempre encuentro la ganga. Entre mis amigos tengo fama, y bien merecida. Sobre todo en lo que a trapitos se refiere. Así cómo resistirse a comprar y comprar, si por el precio de uno me llevo tres o cuatro...
Pero ya he tentado demasiado a la suerte. He cruzado la frontera: He ido al mercadillo.
Puestos en los que gritan "A un euro, niñaaaa, a un euroooo...!!!!!" "Manga corta dos, la larga a treeees!!!"
Y una, que ve un montón de trapos rebujados, no puede evitar caer en la tentación; si por el precio de un café me llevo una preciosa camiseta, ya no tengo freno, y me tiro de cabeza. Peleando con las marujas, "ésto lo ví yo primero", "quita, que ésa es mi cazadora" (la que traía puesta, a ver si van a pensar que también la piel la venden a euro), "¿en rojo no lo tienes?", "niña ¿cuánto ha dicho que es?," "uy, si con lo que cuesta no tienes ni pa la tela"...
Y mientras rebusco, y mientras vuelvo a casa con el botín con una satisfacción similar a la que da llenarse la barriga con un buen plato cuando estabas muerto de hambre, me remuerde la conciencia de dónde podrán salir esas ropas para que las vendan a ese precio y encima salga rentable. Si intento dejar la conciencia tranquila me obligo a pensar que son de temporadas pasadas de las que se han querido deshacer las tiendas a precios irrisorios, o regaladas.
Pero todas las demás opciones posibles me revuelven la moral: ¿habrán sido robadas...? ¿tendrán a pobres chinitos trabajando sin descanso metidos en talleres ocultos tras persianas...? ¿será ropa usada cogida de los contenedores destinados a ONG...?
No sé si me consuela haber encontrado la respuesta o no...:

Yo no me llamo Susana Blanco, es evidente.
Lo descubrí ayer al recoger la ropa que había puesto a tender, pegado en el reverso de la prenda, con una de esas pegatinas que quedaban adheridas en la tela gracias a la plancha y que te ponían cuando ibas de campamento para no confundir tu ropa con la de tu compi. Lo descubro el mismito día en que Antena3 se hacía eco de la gran cantidad existente de mercadillos ilegales que no pagan impuestos y que sacan el género de las cajas de cartón donde la gente hace donaciones para que los que menos tienen puedan vestir dignamente...
Menuda cara se me quedó... Iba a decir que no vuelvo a pisar un mercadillo, pero como lo veo poco factible, he decidido en su lugar que no vuelvo a comprar nada por debajo de tres euros y asegurándome de que lleve etiqueta....
Con el buen apaño que me daban el Zara, el Mango y el Stradivarius, quién me mandaría meterme ahí...
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