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La Coctelera

Lo normal

18 nov 08

No voy a decir por qué, pero yo, que presumo de no presumir de nada, fíjate tú que contradición, creo que he dado una lección de honestidad. Estoy convencida de que pocos en mi lugar, muy pocos, hubiesen hecho lo que yo. Pero como dije antes, no lo voy a contar. Sólo quería compartir que me siento orgullosa, aunque eso no me dé de comer.

Otra cosa, que nada tiene que ver.

Al salir de trabajar decidí desayunar en el pueblo antes de volver a casa.
Eran poco más de las nueve de la mañana. El bar está lleno, pero sólo de hombres. Ni una mujer. Ellas seguramente estén en casa lavando o barriendo (barren hasta la calle, y a mí que ni me da tiempo mi propia casa...) mientras ellos están ¿trabajando? Al menos será eso lo que les habrán contado cuando salían de casa camino del bar.

Me siento un bicho raro, desubicada, entre tanta persona con pinta de obrero. Me siento observada, aunque probablemente eso no esté sucediendo. Pero es que soy la Única. Estoy deseando que alguien me reconozca y me salude, pero o nadie me reconoce, o no me ubican ahí, o simplemente no me saludan. Lo que me hace que me sienta como una ameba a la cual miran a través del microscopio.

-Un colacao y una tostada con tomate, por favor.

Quiero que me la sirvan ya, quiero irme de ahí, no estoy nada cómoda.

Y mientras me preparan esa gigantesca tostada que bien parece ser media barra de pan con tomate triturado casero, no me queda otra que esperar, y lo paso observando de manera tan discreta que casi ni miro. Al menos no a lo que no salta a la vista.

Pero me es inevitable ver que alguien pide un chupito de hierbas a estas horas, son poco más de las nueve de la mañana, hora en la que a mí casi me cuesta tomarme un colacao y una tostada, imagínate un chupito de hierbas. ¿He dicho un chupito? No, eso no era un chupito. Era un vaso, de esos que te ponen en los bares de mala muerte para el café, pero lleno de licor de hierbas. Y el camarero que servía, y el hombre de cara curtida no decía que parase, sonreía mientras, hasta que se llenó. Hasta arriba. Hasta el mismo borde.

Si ya, ya lo sé, en los pueblos es algo muy normal, tomarse el carajillo por las mañanas, pero me cuesta aceptar lo que ven mis ojos, más aun con el tamaño desproporcionado que tiene el chupito. Me cuesta asimilar que vea rodando arriba y abajo más botellas de aguardientes que cafés. Pero es lo normal. Ellos mismos lo dicen.

-¿Usted bebe?
-Lo normal
-¿Y qué es lo normal? (me veo obligada a preguntarlo, porque intuyo que tenemos "normalidades" diferentes)
-Pues nada, un carajillo en el desayuno, un chupito de licor de hierbas por la mañana, algo más de mitad de cartón de vino en la comida, el/los cubata/s de después, la otra mitad del cartón de vino en la cena... Vamos, lo normal...
-Ahm, lo normal...

Yo creo que quería decir lo habitual en vez de lo normal, pero no debió salirle la palabra. Otra forma no me lo explico.
Pero es que esto parece ser que sí es lo normal en los pueblos. Perdón, quería decir lo habitual.

Desde entonces, cada vez que alguien me responde "lo normal", me he acostumbrado a preguntar el significado exacto de ese "lo normal". Aunque a mí me parece mucho siempre...

Como el chico menor de edad que decía que había bebido "lo normal" para un fin de semana
-¿Y eso cuánto es?
-Pues unos seis cubatas... Lo normal para un fin de semana...
Ahm, eso es lo normal... Y en mi mente me quedo preguntando si eso que es normal para un fin de semana lo hace viernes y sábado de cada fin de semana.
Para mí lo normal es que acabe teniendo problemas de alcoholismo, eso sería lo normal. De hecho ya se habla de alcoholismo de fin de semana entre la juventud.

Así que también he decidido que hay cosas por las que no voy a preguntar cuánto es lo normal, sobre todo en lo que a necesidades básicas se refiere, visto que siempre me quedo pensando en que yo peco por defecto. Por si acaso. Y eso que nunca me duele la cabeza...
Aunque me viene a la vez una sonrisa maliciosa al pensar qué es para mí lo normal en ciertas cosas, y que seguro que las mujeres de estos alcohólicos anónimos no reconocidos, cuyo fin para con ellos es tenerles limpias la casa y preparada la comida, no saben que al menos lo normal debería ser tener uno. O tres, o cinco, o siete... Vamos, lo normal

12 comentarios

12 comentarios

  1. 18 nov 2008 | 02:21 PM # curarme-de-ti dice:

    Es que no hay nada que se pueda catalogar de normal. Porque digo yo que cuando uno dice "lo normal" no se ha parado a hacer una estadística en condiciones para saber qué es lo que hace la mayoría de la gente. Y si uno se define por la mayoría es necesariamente eso lo normal? Yo es que para algunas cosas debo estar bastante alejada de la normalidad, vamos, que debo ser muy rara ;) Marilia, me parece a mí que esas mujeres de las que hablas ni se imaginan que para algunos "lo normal" pueden ser siete ;) Ah, enhorabuena por esa lección de honestidad (nos quedaremos con la intriga...) :) Besiños a cientos

  2. 18 nov 2008 | 06:21 PM # jotatrujillo dice:

    Con un carajillo en el desayuno, un chupito de licor de hierba por la mañana, algo más de la mitad del cartón de vino para la comida, los cubatas de después y el resto del cartón de vino para la cena, desgraciadamente, esas sufridas esposas jamás sabrán lo que es tener uno.
    Ni podrán gozar siquiera del sabor de los besos. ! Que lastima!
    Un abrazo.

  3. 18 nov 2008 | 06:25 PM # missdelirio dice:

    Me ha hecho mucha gracia lo que escribes, Mar, porque no sabes la de veces que mi madre, enfermera ella también, me ha explicado exactamente lo mismo.
    Si es que somos tan "normales", seamos de la parte de España que seamos...
    Y también me he acordado de un pequeño reportaje que apareció hace un par de días en las noticias de TV3. Hablaban de un endurecimiento en la vigilancia de tráfico, sobre todo los fines de semana, para controlar a los conductores que habían bebido más de la cuenta. Pues bie, salieron hablando tres chavales (porque eran unos chavalines) a los que habían pillado un domingo por la mañana, de vuelta a casa, con más alcohol en sangre del permitido.
    Los tres dijeron lo mismo: "Es que es lo normal en fin de semana"
    Y uno de ellos aseguraba que se había metido: "Cubatas, cristal, lo normal"
    Y otro: "Es lo normal en la juventud, cada uno se mete lo que quiere"
    Y el último: "Yo controlo, yo se conducir, que pasa, es lo normal"
    Vaya con la normalidad, joer...
    Y me niego a creer lo que dice el segundo. No es lo normal en la juventud, si no en los jovenes que él conoce.
    Y en un montón de adultos.
    Lo normal. Vaya tela...
    (Por cierto, rico, el pà amb tomàquet ¿eh? Aunque aquí lo hacemos con tomate natural. Ay. Que hambre...)

  4. 18 nov 2008 | 06:32 PM # cuartosinascensor dice:

    Al lado de mi antiguo trabajo había un bar donde los albañiles de las obras cercanas iban a desayunar y a comer.
    Menudos carajillos por las mañanas, menudos licores tras el café y menudos cubatas por la tarde.
    Yo sufría pensando en como se iban a subir a la obra después, pero como tu dices eso es lo habitual que no lo normal.
    Por que vamos no es normal hincharse de alcohol y luego subirse en un andamio.
    Besos

  5. 18 nov 2008 | 09:12 PM # 123 dice:

    sí, es que tenemos un curioso concepto de la normalidad...normalmente nos cuesta mirar más allá de nuestro ombligo
    ...y enhorabuena por eso que no nos quieres contar. te ha hecho sentirte bien, y eso es todo lo que importa :)
    un besazo

  6. 18 nov 2008 | 09:23 PM # Gonzalo Darko dice:

    Bueno, en este tema no sé muy bien que opinar, sería yo diferente si viviera la realidad de ese señor? quien sabe. en fín, la cantidad de alcoholicos que hay en españa solo me dice una cosa: somos un país espiritualmente pobre, culturalmente nulo y mentalmente vacío. a mí me daría igual si no fuera porque esa gente luego conduce borracha.

  7. 18 nov 2008 | 10:39 PM # José Antonio dice:

    Te puedes imaginar lo que será normal en la vida de las sufridas parejas de los normales borrachos, sabiendo que con un consumo menor de lo que declaran normal, la impotencia se presenta con toda normalidad....

    Y lo de que te sientas incómoda con las miradas de los clientes en los bares del pueblo...Debe ser incómodo, querida, y te entiendo, pero vaya en descargo de los parroquianos de esos recios "bares de hombres" que todavía quedan por nuestra profunda tierra.... que eres muy bonita....Si no pasan de ahí, no se lo tengas en cuenta, casi todos somos un poco animales con esas cosas. Allí y en cualquier otro lado. Es normal...

    Un besazo anormal por descomunal...

  8. 18 nov 2008 | 11:16 PM # isabel61 dice:

    ES que lo "normal" no se mide igual en las zonas rurales. Con eso de que en invierno con el frio se metían entre pecho y espalda unos cocidos y una alubias que te hacían perder el sentido porque desde las seis de la mañana estaban en el campo arando, sembrando o recolectando. Ahora que ya no se recolecta casi nada el avituallamiento sigue siendo el mismo por la costumbre. Todo es gigante.

    Besotes

  9. 18 nov 2008 | 11:59 PM # esquizo dice:

    ¡Tantas veces confundimos habitual con normal!

  10. 19 nov 2008 | 02:04 PM # Marilia dice:

    CURARME DE TÏ: Quizás sí, quizás es lo normal porque es lo habitual para ellos, aunque la normalidad puede que no signifique lo que debiera ser. Lo normal por ejemplo es que un crío hoy día tenga móvil, pero debe ser así? Entramos un poco en discusión sobre el significado de "lo normal", que seguramente se ajuste a "lo habitaul" más que a "lo correcto".
    En fin, ellos sabrán... Si no fuera porque después cogen el coche, que entonces sí que me incumbe a mí y al resto.
    Besazos mil.

    JOTA: Cierto es que corren gran riesgo de impotencia con el alcohol en tales cantidades, pero de eso no se enteran tampoco en los bares de carreteras que llenan. Otra costumbre muy arraigada en los pueblos, en los cuales es una institución a la altura del bar.
    Un abrazo

    MISSDE: Ajajaja, y no te ha contado nada sobre esos que "comen pollo", pero no "comen carne"? (en qué grupo alimenticio metemos al pollo, en las verduras?)
    Sí, una lástima que esos jóvenes de los que hablas metan dentro de la normalidad meterse por el cuerpo sustancias que distorsionan la realidad y la salud. No voy a pecar de "puritanismo" en el tema, porque yo, aunque nunca he probado drogas ilegales, ni intención que tengo de hacerlo, sí que alguna vez me he puesto contentilla con un par de copas de más. Pero la diferencia está en saber ser responsable, y saber hasta dónde puedes llegar, donde están los límites, y las cosas que estás capacitado para hacer después. Y por mucho que insistan, conducir no es una de ellas.
    Si se salen de la carretera, ellos sabrán. Pero si van contra otro coche, el problema no es sólo suyo.
    Desgraciadamente, aunque no es lo normal, o no debería, esa situación es más habitual de lo que desearíamos.
    El "pantumaca" (como lo llamamos aquí, o "catalana", aunq suele llevar jamón) está de vicio!!! En ese sitio lo preparan muy bien, con tomate natural, que lo trituran ellos. Además, café y tostada por 1'80€, tan rico, bien merece soportar un ratito sentirse como un bicho raro entre tanto de esa aquella especie que poblaba el bar...

    CUARTO: Pues sí, después reclaman seguridad a las empresas respecto a los accidentes laborales, pero son ellos mismos, los trabajadores, los que tienen que empezar por cumplirlas.
    Y bueno, "dentro de lo que cabe", si se sube a un andamio, es problema suyo, pero si se sube a un coche, si se pone a un volante, el problema empieza a ser para con los demás...
    Besos.

    123: Al fin y al cabo... ¿quién define lo que es normal? Seguramente sea normal lo que a nosotros así nos parece.
    Simplemente hice lo que tenía que hacer una persona honrada.
    Besos mil.

    GONZALO: Estoy de acuerdo totalmente contigo.
    Me incumbe por mi trabajo, pero más allá de eso, que al final no deja de ser un problema de cada uno, me incumbe porque esas personas se ponen después al volante y el problema entonces es ya mío y de muchos más. Por no decir lo que pasan en las casas de las personas que sufren este tipo de problemas, no hace falta llegar a extremos.
    Un besazo, guapo

    JOSÉ ANTONIO: La impotencia es lo de menos. Tengamos en cuenta el trato vejatorio que sufren cuando llegan a casa cargaditos y no ha dado tiempo de hacer la cena, o no le ha planchado la camisa, o porque sí, porque hoy la pago contigo.
    Seguro que no miraban, J.A, seguro que no. Pero es una sensación extraña, como de sentir que eres un bicho raro, que no perteneces a ese lugar, que estás usurpando algo. Aunque agradezco que hayas aprovechado con ello para el piropo, ejeje.
    Besazos descomunalmente grandes

    ISABEL: y así están de "bien criaos" :P
    También lo normal era tener criadas en vez de esposas, y tratarlas como objetos en muchos casos... Aunque por suerte eso hoy día no lo veamos normal. Hay cosas que por suerte cambian lo que es normal en otros tiempos, y otras que más bien por desgracia, como los chicos de los que hablaba Missdelirio.
    Besotes

    ESQUIZO: Me pregunto si lo normal está más cerca de lo habitual o de lo correcto... Al final acabaré consultando la RAE...

  11. 19 nov 2008 | 05:20 PM # missdelirio dice:

    Sí, también conocía a los comepollos.
    El pà amb tomàquet aquí lo hacemos con tomate sin triturar, directamente restregado encima del pan, tostado o no, a veces con su ajito, siempre con su aceite de oliva... joer, ya estoy babeando.
    Aunque seguro que ese que tú dices también está buenísimo.
    Ala, más babas...

  12. 19 nov 2008 | 06:08 PM # Marilia dice:

    MISSDE: Así mismo me lo he preparado esta mañana: Pan tostadito, tomate natural, aceite de oliva virgen extra y sal. Con ajo me encanta, pero me riñen!! Mañana como estaré solita en casa, me daré el lujo de añadirle ajo a la tostada, que no corro el riesgo de quedarme sin besos.
    Uff! Se me caen también a mí las babas...

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