Hoy estoy un poco triste, o cabreada, o desesperada, o no sé cómo llamarlo.

Ante la imposibilidad de vender un piso, comprado con la idea de vivir en él, puesto en venta a raíz de cambiar de ciudad, nos hemos visto obligados a tomar una decisión: Hablar con la constructora, puesto que aun no estaba ni escriturado, para ver qué posibilidades tenemos de recuperar el dinero entregado, al menos una parte.

No es que no queramos meternos en dos hipotecas, aparte de que no podríamos salir adelante con ambas; es simplemente que los bancos no la conceden. No cabe, por tanto, la posibilidad de esperar, aunque fuese unos meses con el agua al cuello, para intentar venderlo más adelante.

Han puesto buena voluntad los de la promotora, sabiendo cómo están las cosas, pero sé que vamos a perder mucho dinero. No quiero pensar cuántos meses de trabajo significan unos 5000€. Mejor no pensarlo. Pero no me queda otra opción. No existe otra opción.

Hay gente a quien le toca la lotería. A otros nos toca la lotería de la vida...

Me da rabia, tal como le dije a mi amigo Mamporrero (os remito al comentario que le hice), que haya gente que hayan hecho de la vivienda un negocio, lucrándose hasta límites casi ilegítimos (aporto el dato de que el 23% de las viviendas que se compraron durante el boom inmobiliario se pagaron sin hipoteca, huele eso a chamusquina...); y que alguien que simplemente la quería para vivir, y debe cambiar de residencia, no sólo no gane con la venta, sino que se vea obligada a perder tanto dinero. Lo que nos pasa a la gente honrada, y al currito de a pie. Los que tienen tanto, si es que llegan a perder algo, millón arriba, millón abajo, no deben ver mucha diferencia en su cuenta bancaria

Mira que soy desgraciaíta...

¿Nadie conoce alguien a quien le pueda interesar un piso en Miguelturra (Ciudad Real)...?