Necesito escribir. Necesito salir y mirar nuevas cosas. Quizás el agua de lluvia arrastre las palabras de mi piel, las que aun tras la ducha quedaron engarzadas en mi cuerpo.
A mojarme, a empaparme de vida, a lavarme esta astenia que no es de primavera, ni de lluvia, o quizás sí del tiempo, pero no sabría decir con seguridad si del tiempo de horas o el tiempo del calor que no llega.
Voy a salir a buscar palabras, quizás imágenes, a la calle para guardarlas en este baúl del que no solo yo tengo la llave.
Me mira el libro de la Constitución Española, pero le he dicho "no, cariño, ahora no, me duele la cabeza" (ambos sabemos que es mentira, que si fuera sólo eso se solucionaba con un paracetamol) No tengo ganas, no por nada, pero no me apetece. Esta tarde, ¿vale? Vale...

Dicen que a veces hay que dar un paso atrás para avanzar con más fuerza.
Ánimo, te queda poco para el momento de disponer de más tiempo.
Tú tranquila que no le diremos a nadie que esta mañana has hecho "novillos". Pero como castigo, tendrás que volver aquí y contarnos qué has visto y dejar que nos asomemos a tu vida a través de esos momentos que cazas.
Quizá no los momentos de hoy, ni que nos cuentes tu paseo, que esto nunca debe convertirse en una obligación, sino un placer mutuo, tuyo de contarnos, nuestro de bebernos tus palabras.
Y respecto al dolor de cabeza... ¡qué excusa más tópica! Y cuando te enfadas con el libro de la Constitución, lo dejas que duerma en el sofá
Un besote cargado de iones positivos, supervitaminado y mineralizado
Venga, ponte a escribir, a escribir y a llenarte de palabras y de imágenes ahora que has regresado de andar bajo la lluvia. También yo quiero leerlas y siempre es bueno ver con los ojos de otro lo que nosotros tal vez no habríamos visto (me gustan tus imágenes). La Constitución digo yo que podrá esperar hasta la tarde (ánimo con ella, es de las duras!). Y tiene gracia, me pasa como a ti, que cuando un día no trabajo todo me parece demasiado lleno de gente y pienso pero es que ellos no trabajan, no estudian, no hacen nada... ¡qué suerte! 1Bsiño
Hola Marilia:))
Ummm... conozco esa sensación. La de tener tantas cosas en la cabeza, tantas ganas de expresarlas y, al tiempo, la duda de si las palabras justas estarán ahí, porque también nos parece que más que faltarnos las palabras exactas... lo que tenemos es un exceso de palabras (mayormente, inútiles para lo que las necesitamos).
En casos así, es cuando resuelvo la necesidad de actualizar con "foto/canción". Y también me echo a la calle, a andar sin ir a ningún sitio. Antes del blog, mejor dicho, antes de internet... se vé que esa sensación la tenía más a menudo... porque de algún sitio debieron salir esas pantorrillas de ciclista que llegué a tener (bueno, no, eran de vivir en lo alto de un municipio que está en cuesta al salir de casa y en pendiente al volver cargada).
Lo de "pero toda está gente... ¿a qué se dedica? ¿qué hace vagueando a estas horas?" es una de las primeras cosas que me sorprendí pensando cuando cerré la oficina. Claro, tropecientos años con un horario tan radical... Y eso que mi trabajo incluía bastantes salidas..., pero como éstas casi siempre eran a los mismos sitios (Bancos-Notarios-gestorías-procuradores-Hacienda... y similares "sitios divertidos") y la gente que me encontraba eran como de mi misma raza... pues ya digo: ver de pronto que iba al híper a las 12 y había mucha gente comprando, darme una vuelta por la calle Mayor y encontrarla abarrotada... y, peor, ver manadas de adolescentes (en mi zona hay para solucionar el problema de la baja natalidad en dos patadas... como se pongan a procrear;) ) llenando bancos, céspedes, tiendas de ropa para crías... Y yo creyendo que a esas horas estarían tod@s recogidit@s y en clase. Peor: y sus padres que seguro pensaban lo mismo...
La Consti... en fin, cognazo. Pero, vamos, que aunque la dejes solita un día no se va a ir a ningún sitio. Y como tampoco parece que la vayan a reformar y tengas que reaprendértela... ;)
(¿Has probado a meterla debajo de la almohada, a ver si es cierto lo de aprender por ósmosis, ó por ciencia infusa? Aunque... mejor no. Que lo que sería seguro es una lesión de cuello...;) )
Un beso, guapa:))
Parece que el agua nos limpia tanto por fuera como por dentro. Y con "dentro" no me refiero al cuerpo.
A ver que excusa le pones mañana al libro...
17 abr 2008 | 02:17 PM
He vuelto. No he disfrutado demasiado, porque siempre me persigue el tiempo, pero me ha sentado bien la brisa en la cara, el aire húmedo aunque no de lluvia, y simplemente salir, porque sí.
He vuelto y me traigo puesta una sonrisa. Y hambre.
Es sorprendente la cantidad de gente que hay en la calle por las mañanas ¿pero es que nadie de esos que pasean trabaja, no estudian esas pipiolas que llenan las tiendas de ropa hasta hacerlas reventar...? Alucinaba... De verdad, parecía un día de fiesta, pero con las tiendas abiertas.
MERLINN: Gracias por tu comentario. Ya os iré contando más cositas. Y me queda mucho por enseñar de esta pequeña gran ciudad...
Ah, tendré algo más de tiempo, pero no hay que cantar aleluya, que ha salido la lista de admitidos para la siguiente, bastante cerca también, seguro, las fechas... En fin, a tomárselo con filosofía (y con más tranquilidad aun, si cabe... porque tranquila soy un rato en esas cosas...)
Besotes, y gracias por los ánimos.
19 abr 2008 | 11:49 PM
CURARME DE TI: A veces tienes el deseo imperioso de escribir y no sale nada, o simplemente no sabes cómo arrancarte esas palabras...
Me alegro, mucho, de que te guste lo que capta mi cámara. Disfruto compartiéndolo. (la imagen del anterior post, como muy bien dijeron, es la Catedral de la Almudena, en Madrid. Vista bajo la luna era una imagen preciosa)
La Constitución me cogió de lleno por la tarde, y todo lo que viene tras ella, que no es poco... A seguir "trabajando en ello"
Sí, yo tengo horarios poco comunes, que me permiten disfrutar de las calles en esas horas en las que se supone que están vacías. Pero a veces te sorprende saber que no estaban tan vacías, y no creo que todas esas personas tengan los mismos peculiares horarios que yo...
Bienvenida, que no te había dicho nada... Un placer tenerte por aquí, gracias por tus visitas. Nos seguiremos leyendo.
Un saludo
BRUXANA: Creo que a ti te está pasando algo similar, que no consigues arrancarte esas palabras para compartirlas... Estén o no.
En esos momentos suelo preferir dejar esta casa en silencio. De hecho, me arrepiento un poco de este post, que no tiene ni pies ni cabeza, y me resulta hasta decepcionante. Pero en fin, lo escribí y ahí está...
También era yo muy de echarme a la calle en busca de cosas que no tenía definidas. Simplemente pasear, mirar, leer al aire libre, escuchar música... Y siempre volvía a casa con la "mochila" llena de experiencias, pequeñas grandes experiencias... Como tú dices, me pasaba más a menudo antes de llegar internet (y antes de llegar Él también, ejeje)
Como dije a "Curarme de ti", es cierto que mis horarios no son "normales", pero que dudo que toda esa gente con la que me cruzo, que eran tantísimos, tengan los mismos horarios que yo. Hay gente, tal como cuentas que hacías tú, que se notaba que estaban haciendo gestiones, hasta trabajando, pero otros tantos, tantos o más, no los ubico. Especialmente a toda esa fauna adolescente, que yo hubiese dicho que tendrían que estar en el colegio/instituto... De hecho llegué a plantearme que fuese fiesta y yo sin enterarme... No te puedes imaginar las colas que había para pagar en Bershka, por lo menos 10-12... (huí)
En Madrid lo encuentro algo más normal, es una ciudad grande, turística, y siempre está llena de gente "p'arriba y p'abajo". Pero lo de los pipiolillos sigue siendo inexcusable.
A mí me gusta ir a comprar al híper a las 2 o las 3 de la tarde, que las maris tienen ya hechos los potajes y están vacíos... Da un gusto llegar la primerita a la cola...
Buena idea lo de meter los apuntes debajo de la almohada. Como es la última esperanza que me queda, no pierdo nada por probar. Pero es también un riesgo, que sólo faltaba que en las horas de descanso se metiese también en mis sueños, para no terminar de desconectar. La Consti no es tan fea, la parte de los derechos es hasta bonita. Lo que no soporto son las leyes, que son un lío tremendo. En fin, que el día que toque vomitaré lo que haga falta y después me quedaré con lo que me parezca útil (eso si no se me indigesta y no soy capaz siquiera de vomitar...)
Gracias por los consejos.
Un besito , guapa
ESQUIZO: Cierto, la lluvia nos depura. Arrastra y se lleva consigo lo que nos sobra. Y te sientes luego tan fresquita y tan limpita...
Para el día siguiente siempre tengo una excusa, no hace falta inventarlas, me salen solas, que hasta termino creyéndolas. Si el plan fuera otro, seguro que "no me dolía la cabeza"...