El arte de perder no cuesta tanto
irlo aprendiendo (insisten las cosas
hasta tal punto en perderse, que el llanto
por ellas dura poco). Y el espanto
por perder algo cada día, rosas
que se deshojan, horas, llaves, cuanto
pueda ocurrírsele a uno, no es tanto.
Practica entonces perder más, y goza
el ritmo de la pérdida, su encanto:
pierde ciudades, nombres, y en Lepanto
pierde una mano, un destino, una moza:
nada de esto será para tanto.
Perdí el reloj de mi madre, y el manto
con que cubría mis hombros, la loza
en que tomaba el té, pero igual canto.
Perdí mi tierra, mi rumbo y aguanto
de lo más bien tanta pérdida. Es cosa
de acostumbrarse: no, no es para tanto.
Perderte a ti, por ejemplo, tu encanto
y tu cariño perder, dolorosa
prueba sería, pero nunca tanto
(aunque parezca condena espantosa).
La oí en una película que vi hace tiempo, "En sus zapatos", una de esas comedias dramáticas tontonas para pasar el rato. Pero me acordé de mi hermana y casi acabo emocionándome.
Fuimos siempre, y seguimos siendo, muy distintas. Yo, la rebelde; ella, la responsable. (aunque ni de lejos hasta los extremos que refleja la película). A mí me gustaba salir, arreglarme, la fiesta, y ella siempre ha sido más bien de quedarse en casa viendo una peli. Ella era estudiosa, de trabajar duro, mientras yo me preparaba los exámenes pocos días antes, cuando no el día anterior (por suerte ambas aprobábamos con soltura). Yo tenía la imagen para el resto de descarada, una loca, una bala perdida, y ella era la modosita, más introvertida, más centrada. No me sé enfadar; ella tiene un genio enorme (y los ovarios mu bien puestos!) Yo iba desordenando y ella riñéndome detrás. Mi habitación era la jungla; la suya ordenada como una biblioteca.
He adorado siempre a mi hermana. Desde que me enteré de que iba a tener una hermanita, desde antes de que llegase al mundo. Ya había rellenado la solicitud de pedir una hermana mucho tiempo antes. La noticia llegó para mí con una inmensa alegría. Aun recuerdo la primera vez, en la entrada del hospital, cuando la tuve en brazos. Recuerdo perfectamente ese instante a pesar de mis tres años y medio.
A ella le costaba entender que la quisiera tanto, desde bebé. Me tiraba de los pelos, me daba bocados y me arañaba, y yo sólo sabía defenderme con besos. Se ve que siempre he sido igual de pegajosa. Ella nunca lo entendió. Cada vez que me acercaba a darle un beso salía corriendo. Reconozco también que yo era quizás demasiado besucona, y ella, a su vez, demasiado arisca.
Con el tiempo hemos aprendido a querernos todo lo que no podíamos imaginarnos. La ausencia, la distancia, te hace ver lo que dejas de tener al lado. Eso, y el hecho de que ya no compartíamos casa, con lo que no se enfadaba tanto conmigo por mi habitual desorden. Cambian las circunstancias, la edad, y es más fácil entenderse.
Me llena la relación que tengo hoy día con mi hermana. No es tan cariñosa como yo, pero sé que cuando me hace falta, puedo contar con ella. Me lo ha demostrado más de una vez. Como yo lo hice anteriormente cuando lo necesitó. Eso es lo importante.
Volviendo a las letras con las que comenzaba este escrito... No pensaba hablar de mi hermana, pero ha surgido así...
El poema me emocionó, no sabría decir exactamente porqué, una conjunción del instante de la película, la letra, lo que transmiten ambos, lo que vivía en ese momento y los recuerdos. Me recordó las veces en las que tuve que emplear el arte de perder . Aunque nunca ha sido, y nunca será, tarea fácil ni exenta de dolor. Y a veces, aunque lo quiera negar el poema, puede que nunca deje de ser una condena


Amiga Marilia: no acabo de entender la relación entre el poema y la vida con tu hermana.
En el primero se habla del arte de perder, pero en tu relación fraternal tu nunca has perdido.La has tenido(os habéis tenido) siempre. Puedes hablar de distancia ( que núnca es olvido), pero por lo que cuentas, ni siquiera eso ha logrado romper vuestros vínculos.
Tienes suerte, yo núnca he podido sentir esa relación de amor-odio, donde siempre gana el amor, por no haber tenido hermanos.
Saludos.
Aunque es verdad lo que dice ese poema, querida Mar, de que "nada es para tanto" o, lo que decía algún otro poeta: "nada de lo que ha sucedido, sucede o sucederá tiene la menor importancia", el hecho de enterarme de la existencia de tu hermana, de que hay una criatura con serias opciones genéticas de parecerse a la sin par Mar, o Marilia, me ha hecho pensar que la vida, a pesar de todo, vale la pena....
Un beso, guapa. Aunque sigo con mi letargo coctelero, siempre te leo, como no podía ser de otra manera...
Jota: No es el poema en sí, que no tiene nada que ver con ella, sino el argumento de la película (puse un link para no extenderme más explicándolo), y el momento en que lee el poema a la hermana, emocionada.
Sí, las relaciones entre hermanos son algo complejo, pero más pasa el tiempo, más te das cuenta de que vale la pena cultivarlas.
Espero que hoy día, que se tiende a tener menos hijos, no desaparezca la figura del hermano, con la cual desaparecería la del tío, la del primo...
Un abrazo
José Antonio: Ajajaja, mira qué cumplidor que eres... Muchas gracias por la parte que me toca.
La verdad es que las opciones genéticas existían, pero ahí se quedaron, en opciones. Como comentaba, mi hermana y yo somos muuuy diferentes, no nos parecemos nada ni físicamente ni en el carácter. Es como si ella hubiese usado todos los genes de mi padre, y yo los de mi madre.
Ya ves, yo avisé de un letargo, pero me está resultando de lo más difícil. A ver este último mes de sprint final si reduzco un poco la dosis... (muy a mi pesar)
Espero tu vuelta cuando estés listo.
Un super besazo.
el arte de perder lo leo , uno no se consuela si uno no quiere ?
Nosotros somos 6 hermano/as, es increíble que saliendo todo/as de los mismos padres seamos tan diferentes, eso si tenemos la suerte de ser una gran piña
petonets
Hola Marilia:))
El poema, precioso. Tenga ó no relación con el hecho de tener hermanas (que eso es lo de menos. La relación, digo).
No he visto la peli, pero sé de qué va (lo mío con el cine daría para un serio y sesudo estudio. Debo ser la única "experta" en cine -no se tome muy en serio el término- que no va al cine nunca. Ni vé demasiado en la tele).
Hermanas. No tengo hermanas. Soy la mayor de tres (dos chicos). Mi madre fue a por el tercero esperando otra niña... y le salió un pedazo tío. Y desistió de ir a por el cuarto por si le salía otro cabezón, aparte que lo pasó fatal en el parto y casi se muere (años 70'). Tampoco me crié con primas cercanas que hiciesen esa función. Amigas... bueno, sí, pero pasaron muchos años antes de tener una que fuese como una hermana. La tuve y me duele mucho, si me paro a pensarlo, que no la tenga (no, no se ha muerto. Pero hay cosas que no entiendo)
http://www.espacioblog.com/bruxana/post/2007/04/30/-hay-temas-los...
Así que envidio, incluso no siendo consciente de ello, a quienes teneis hermanas. Porque tengo amigas que sí las tienen... y sé que la relación que se desarrolla no tiene nada que ver con ninguna otra. Que el sentimiento de amor/rivalidad/incondicionalidad/estorbo(a los 14 años)/seguridad no tiene parangón...
Así que sólo puedo añadir que qué suerte la tuya y la suya, teneros la una a la otra...
Un beso grande:))
colocar las cosas en su sitio..vivirlas, sentirlas, dejarlas fluir dentro de ti...entonces dejas de perder y de sufrir por cada pérdida...pero es muy dificil :)
...yo tengo una hermana con la que atravesé temporadas adolescentes espantosas...pero nos queremos muchisimo y un dia descubrimos que podiamos ser grandes amigas...y desde entonces :)
otro beso
Alicia: Pues creo que viene a decir algo así, si. Qué simple parece, ¿no?
Es una suerte ser tantos hermanos y ser a la vez una familia tan unida. Tienes un tesoro.
Besos
Brux: El poema es sólo porque salió en la peli, que es la que realmente habla de hermanas.
Lo mío con el cine es peor aun, ni voy al cine, ni sé de qué van las pelis. Tengo delito, soy lo peor... Es que soy muy perezosa para sentarme a ver una peli, o no soy capaz de estarme quieta ahí ese tiempo y prestarle toda la atención... En fin, que intento alguna vez poner un poquito de remedio, pero sólo un poquito.
Sí, es cierto, la relación entre hermanas es algo muy particular. Aunque tengas amigas a las que consideres como hermanas, no es lo mismo, con ellas no tienes el tipo de relación que bien describías en tus palabras. Es como te quiero, pero no puedo estar contigo... Con el tiempo las cosas tienden más hacia el "te quiero", pero en la infancia y adolescencia la relación es de lo más extraña.
Besitos grandes
123: Sí, nos pintan la teoría tan fácil... Otra cosa es ponerlo en práctica. Y doler siempre duele, sea un dolor más grande, más pequeño, tarde más en curar o se olvide pronto...
Ejeje, lo de las temporadas esas de adolescentes me suena de cerca... ¿quién no las habrá pasado...? Creo que a mí me pasó exactamente como a tí.
Besos mil