Ha sido un año de Stand-by, de esperar a ver qué pasa, de grandes cambios, del principio de buenas noticias, de ir consolidándolas poco a poco, de esfuerzos, de contradicciones más en sus inicios, de agobios más al final. Añoranzas que no faltan. De vivir entre la tensión y el relajamiento. Pero positivo creo yo.

Ahora toca empujar, luchar. Llegan caminos difíciles, pero llenos de esperanza. De ilusión. Sin más propósito que seguir adelante. Sin metas definidas. Sólo caminar, a ser posible, con la mejor de las sonrisas en mi rostro y regalándolas a los que se cruzan en mi camino.

Aunque llega tarde mi deseo, ojalá tengáis miles de esas sonrisas para este nuevo año que hemos empezado, y para cada día de vuestras vidas.

De corazón.