Carta a los Reyes Magos
28 dic 07Queridos Reyes Magos:
Tendré que empezar, como cada año, intentando convenceros de que he sido buena. Que síiiii, que lo he sido. Si acaso, un poquitillo traviesa, pero ya me conocéis, soy un bichillo. Vaaaaale, un buen bichillo, pero nunca hago las cosas con mala intención. Si soy un cachito pan!!
Sigo con las mismas proposiciones de cada año, que sigo volviendo a mandar para el año siguiente de forma casi inconsciente; sabéis que no soy constante, bastante desastre, caótica y desordenada, pero como así no hago daño a nadie no creo que me penalicéis por ésto. Y como de momento sobrevivo...
Os intenté mandar una carta hace un par de días con millones de deseos preciosos, de felicidad, salud, dinero y amor para mí, obviamente, y para la gente que quiero, pero la carta se me fue al garete, con esto de las nuevas tecnologías. Lo intentaría de nuevo, pero ya no me quedará tan bien, ni tan bonito. Y se me quitaron las ganas. Ahora, que más o menos se me ha pasado el cabreo, allá voy de nuevo con mis deseos...
Seguiré insistiendo en ese deseo que tenemos tantas personas cada año, a ver si alguna vez cuela. Al menos un poquito más cada vez... Me refería a la paz, al entendimiento entre los seres humanos, el respeto, pero debe ser un regalo tan grande que seguro que no os cabe en las alforjas, y por eso nos quedamos esperándola cada año, cada seis de enero. Aunque en realidad la esperamos siempre, cada día, pero como sois Magos tenemos fe en que con vuestra magia podáis traérnosla, o al menos un poquitito, y tenemos la esperanza de que algún día de Reyes el mundo se despierte en paz…
Pero no os penséis que vengo a pediros sólo deseos maravillosos para todo el mundo… Como a lo mejor os cuestan mucho esas cosas, porque sé que son regalos difíciles y que no lo encontráis nunca en El Corte Inglés, os lo pondré un poquito más fácil, con regalos más egoístas pero más sencillos de transportar en vuestros camellos.
Este año fui al concierto de Sabina y Serrat, fue algo muy emocionante para mí. Ya sabéis cuánto me gusta Sabina, y si se junta con Serrat, menudo par de monstruos. Cuando me enteré que sacaban un disco de esa gira, deseé ese disco con todas mis ganas. Mi hermana ya lo sabe, y quizás os lo haga saber también a vosotros, pero por si acaso os lo digo yo directamente.

Otra cosa que me gusta mucho es la pintura de Klimt. No os voy a pedir ningún cuadro, porque los originales los echarían en falta en sus lugares habituales y podéis aparecer en las listas de busca y captura de la Interpol, pero me conformo con una lámina, o cualquier cosa que tenga un dibujo suyo: una taza, un cuaderno, un calendario, etc. Todo me vale. Por si no os acordáis, mis cuadros preferidos son “El Beso”, “Danae”, “Serpientes de agua” y “El Abrazo”.

Sabéis también que, junto al chocolate, el té es una de mis perdiciones. Cualquier cosa relacionada con el té me hará mucha ilusión. Os voy a tener que aficionar también a vosotros, y este año, en la madrugada del cinco de enero, en vez de copita de anís y polvorones os dejaré una buena taza de té rojo para calentar el cuerpo. Que de verdad que te revive.
Creo que últimamente, casi sin darme cuenta y sin buscarlo, he empezado a coleccionar tazas en las
que degustar mis tés, especialmente con motivos orientales. Y es que me llama muchísimo la atención todo lo proveniente de China y Japón principalmente, pero también la India, Indonesia… Asia debe ser un continente alucinante, y me gusta su filosofía y su arte. Y no es por haceros la pelota, por eso de que venís de Oriente, que conste…
Hay una taza que me gusta mucho, yo creo que sólo mi taza de
Klimt me gusta tanto como ésa, pero sólo un cúmulo de casualidades podría hacer que me trajeseis una igual, porque no es fácil encontrarla, y no he visto nada parecido. Pero bueno, me conformo con algún sucedáneo. La taza negra con el dragón rojo que vi en la tienda de té no estaba mal. Y si no, ya sabéis, cualquiera con diseño oriental.

Aunque en realidad me gusta cualquier cosa que me podáis traer de allí, desde ropa hasta cosas para la casa, libros, cuadernos… Lo que sea. Como dije antes de Klimt, todo me vale.
Y por último… Sabéis lo coqueta que soy, que me gusta sentirme
sexy y deseada, y que mis colores preferidos son el rojo, el negro y el violeta… ¿Por qué no os dais una vueltecita por el “Intimissimi” o el “Women’ Secret”? Además, así matáis dos pájaros de un tiro, porque el regalo sería para dos: yo estaría la mar de contenta, pero sé de otro que te lo agradecería tanto o más que yo *;P
Bueno, Reyes, majos, os dejo, que mañana curro y después me voy de viaje unos diítas. El día que os toca pasar por casa no estaré, que alguien tiene que levantar el mundo y me ha tocado colaborar a mí ese día con mi trabajo (me solidarizo con vosotros, no seréis los únicos), así que os dejo el balcón encajado (acordaos de cerrarlo, por favor, que está la vida muy mala) y alguna cosilla para que piquéis.
Que tengáis una feliz entrada de año, no os agobiéis con el trabajo.
Si no me traéis nada de lo que he pedido seguiré siendo igual de feliz, porque tengo casi todo lo que podría desear, o deseo todo lo que tengo. He aprendido que la felicidad está en mirar lo que tienes, y no lo que podrías tener. Y por supuesto, no son las cosas materiales las que la dan.
Os regalo la mejor de mis sonrisas, para que veáis que seguís regalando la misma ilusión año tras año. Para algunos es el dinero el que mueve el mundo; para otros, lo es la ilusión.
Un abrazo
PD: También me gustan los koalas!
(