¿Y dónde voy yo ahora...? Me puse a caminar sin tenerlo muy claro.
El aire bajaba violento y gélido de la sierra. Me gustaba sentirlo así, violento y gélido. Sobre la cara, enredando mi pelo. El frío se colaba hasta los huesos. Pero no era el viento; quizás la ciudad, quizás la fecha, quizás los recuerdos.
Cantaba y sabía que las palabras se las llevaba el viento. Quizás por eso cantaba sin miedo.
Me senté en un banco. A mirar la noche. A contemplar acurrucada aquella inmensa fuente iluminada. A pensar. A disfrutar del momento.
Un hombre esperaba. Se acercó a mí y me lo contó. Esperaba a alguien que no merecía que la esperasen. Aunque quizás él tampoco mereciera esperarla. Ni que le esperasen después. Sus palabras débiles también eran arrastradas por el viento y casi tenía que adivinarlas.
-"Estoy esperando a alguien"
-"Yo también" aunque no lo tenía muy claro. Al menos no esperábamos de la misma manera.
-"Te vas a quedar helada"
-"No se preocupe". Me encanta el frío. No podría entenderlo. Ese frío. Pocos lo entienden.
Sacó de un bolsillo castañas asadas y me las dio. "Para calentarte" me dijo, pero las castañas estaban frías como su incierta espera, como los huesos de mi recuerdo, como el gélido aire que bajaba de la sierra. Aunque esta vez, este año, no llovía como aquél.
Era otoño. En el fondo, hojas muertas.


ME GUSTO TU BLOG!
Y EL RELATO ME DELEITO
MIL BESITOS
hey!
todo bien?
Que jodidamente poderosos son los recuerdos. Te entiendo perfectamente. Y ademas lo has contado buuufff no se... precioso de verdad.
Refugiate en otros recuerdos mas benéficos y dale así calor a tus huesos y a tu corazón.
Piensa en una primavera compartida y verás como el temblor helado desaparece.
Por otra parte, magnifico relato.
Un beso.
magnifico relato, precioso.
un abrazo que pases una buena tarde.
A mí también me gusta a veces sentir el aire frío en la cara cuando camino, me hace, no sé, sentir vivo... Es difícil que quien simplemente siente frío y se tapa hasta las orejas lo comprenda.
Me ha gustado el relato, la descripción algo elíptica pero siempre presente de los sentimientos, de la espera... Sí, me ha hecho sentir verdaderamente otoñal por unos momentos...
frio...
cuanto mas haya mas ardiente tienes que tener el alma para sobrevivir.
.... y no veas lo que espabila!!!
me alegra leerte. Aun helada...
..... y ese aroma de las castañas..........
besos y mas besos
Genial como siempre... hasta he podido sentir el frío. Se dice que es cruel la espera....
A mi también me gusta sentir el frío en la cara y el pelo, soplando con fuerza.
Un besote y un abrazo!
Marilia, eres como el mejor de los museos, cada día tienes más arte. Lo expresas todo de forma espléndida. Gracias
Mil besos (calentitos, calentitos)
Muy bonito Marilia.
Hay "frios" y "frios".
Frio que congela y paraliza.
Frio que quema la piel.
Frio que te espabila y despeja ideas, ese es el que más me gusta, cuando vas a por el desayuno, y aun andas media dormida..ese que a veces es la primera caricia del dia, que se te adhiere al rostro, le falta pegarte un pellízquito de monja y decirte "espabila"
y el que no me gusta nada
el frio de cuando se te cae el edredon y te despiertas..ese nada nada
El personaje para calentar la fria espera podría haber cogido las hojas secas, prenden muy bien. Por lo menos la de nogal que la utilizábamos nosotros para encender el fuego de la chiminea. aunque iba a quedar un poco vandálico, no se , no se
un besillo
A mi tambien me gusta especialmente el frío de Otoño.
Olé niña!!! Me ha encantado!!!
Unforgiven kisses are coming!!!!
La Crisálida: Gracias por tu visita, me alegro de que te haya gustado.
Te debo una visita. Un saludo.
La Luz: Sí, no te preocupes, gracias. Es sólo que hay fríos que traen recuerdos, y recuerdos que traen un poco de frío... Pero todo bien.
Un besazo
La Mandrágora: Entiendo que me entiendas. Hay cosas que siempre están ahí.
Me alegro de que hayas disfrutado con el relato.
Jota: Son recuerdos cálidos, aunque asociados a días de frío. No hay que cerrar las puertas a ese frío. Si viene, disfruta, simplemente.
Un abrazo
Pepe: Gracias, bienvenido. Me llegas a través de buenas referencias, no podía hacer menos que visitar tu rinconcito. Un saludo
Janton: Tú entendiste bien ese frío. El de la cara y el de los huesos. No es malo el frío. Sólo hay que saber disfrutarlo.
Besos
Fuera de mí: A veces se siente frío por tener el alma hirviendo...
Las castañas olían muy bien, pero las que estaban en el puesto un poco más allá, hasta se percibía su calor en el aroma. Pero las que me dieron estaban frías. Y no sé si debería comer algo que me ofrece un desconocido...
Besos mil.
Patrus: Ey, me alegro de verte por aquí... Me gusta hacerte disfrutar con lo que escribo.
Seguro que el frío de tu tierra sabe delicioso,. Y del frío del que hablaba... Ese seguro que te hubiese encantado...!
Besos, guapa
Franfri: Gracias, duendecito. Peazo piropo!!
Un cálido abrazo
Pepita: En general me gusta el frío. Pero no me gusta tener los pies helados, ni quedarme fría bajo las mantas (si es que están y no se han caído) Eso sí, el viento frío en la cara mientras tienes el cuerpo bien abrigadito... Eso es una delicia.
No , de prender hojas no, en ese momento lo que pegaba era pasar un poco de frío.
Besos
SinPe: Verdad que sí? Me alegro que un maestro como tú de los relatos haya disfrutado de este escrito.
Pero mira que eres... Y después dices que yo... No tienes perdón
Besos
Espero que tuvieses un lindo día de cumpleaños... Muchas felicidades, disculpa el retraso...
Un besito muy gordo... Y que cumplas mucho más....
Hola, Anita! Muchas gracias!! Me alegra tu vuelta. Y nada, no te preocupes, que son muchos los rezagados. Lo importante es que te acordaste, que tiene mérito.
Un besazo, guapa
Muy emotivo tu relato , las castañas estaban frías, pero lo que cuenta es la intención del desconocido.
Y abrígate.
Un beso calentito.
Voy a meter las manos en el microondas, pues el frio me lo has contagiado y no se como quitarlo de manera natural.. Está dentro, muy dentro, casi ni se donde puedo localizarlo. La proxima vez quedamos en el mismo banco y yo llevaré madroños glaseados para soportar la nostalgia. Besicos.
Rafael: La tengo en cuenta, su intención.
Yo creo que simplemente es algo que sucede cuando se encuentran dos almas solitarias, que no solas.
Besos cálidos
Nicoletto: Quizás fuera eso, y te lo he podido transmitir tal como lo sentía... La nostalgia del frío... O el frío de la nostalgia...
Nunca he probado los madroños glaseados, pero me gusta probarlo todo.
Besos