I don't wanna live in Sesame Street
25 nov 07Ya escuché hace un tiempo algo, pero no creía que pudiera ser verídico, aunque viniendo de los americanos todo puede ser cierto y me quedo corta. Más aun conociendo esa hipócrita doble moral que les caracteriza.
Todo el mundo conoce bien Barrio Sésamo, muchos recordamos con añoranza aquella entrañable serie. Me crié con ella, con ella aprendí tantas cosas, izquierda y derecha decía Coco, los números gracias a una máquina de pin-ball de la que me hipnotizaba su musiquita, buenos sentimientosque nos demostraba Espinete y todos sus amigos... Esa serie que creo que falta en el mundo de hoy día, dominado por dibujos violentos que idiotizan al personal; quizás los niños de las siguientes generaciones vienen asíen parteporque no han crecido con ella, no han aprendido sus valores...
Para mí, de las mejores series infantiles que existen, educando a la vez que divertían.
Yo de hecho me negaba a ir a clases de sevillanas y natación por no perderme un capítulo de Barrio Sésamo (así tengo la gracia que tengo en el baile y no me hundo porque me apaño flotando...) Sólo lesera superiorel helado de melón de la heladería artesanal del barriocomo chantaje para que acudiera a las clases, y eracon lo único con lo que me podían convencer (a su favor tengo que decir que esos helados me siguen perdiendo hoy día, sólo los probé mejores en Italia)

Y va y dicen los americanos que el contenido es para adultos. Le han puesto dos rombos a las primeras temporadas. ¿No es para alucinar? En un país donde los chicos van al instituto con pistola le ponen dos rombos a esta fantástica serie infantil...
Triqui no puede comer galletas de esa forma tan compulsiva porque fomenta la obesidad. O quien sabe si lo que "promociona" es la bulimia, puesto que al final no se tragaba una galleta, todas las echaba fuera...
Para solucionarlo, en las siguientes temporadas los guionistas le han puesto a comer zanahorias. ¿El mosntruo de las zanahorias...? No sé, no me convence...
Hay que ser muy retorcido para pensar que Epi y Blas pudieran ser gays (y qué además si lo fueran...?!), y tienen miedo de que sus niños "pillen esa enfermedad".
O ya puestos, Coco, explicando lo que es dentro y fuera... Seguro que los americanos se imaginaron algo así...
De Óscar dirían que es un guarro y sufría el síndrome de Diógenes por vivir entre basura.
A saber qué más se les habrá ocurrido que maquinaban los personajes de la serie... Estos americanos de mentes sucias... ¿No es alucinante?
Pensando todo ésto,¿a quién se le iba a ocurrir que fuera un programa educativo? En España lo hemos tenido siempre claro. Bastaba que no supieras algo para que alguien te dijese que tehabías perdidoese capítulo de Barrio Sésamo; o que te equivocases para que algún graciosillo imitando a Coco te explicase qué está cerca o lejos, dentro o fuera...
El caso es que yo, que me crié con esa serie, he salido homosexual, obesa, sucia y cuantas otras cosas hayan imaginado que podría fomentar este programa.
Por el amor de Dios... (si existe, porque seguro que por ver Barrio Sésamo me volví atea...) Hay que ser retorcido para poder encontrar la malicia en unos contenidos que, no sólo se crearon con la más inocente intención, sino que además son de lo mas sanos y constructivos. Me pregunto qué hubiese sido de mí si no hubiese crecido con Barrio Sésamo... No hay una serie infantil que le llegue a la suela de los zapatos. No les vendría mala los americanos un poquito de Barrio Sésamo...
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