Ayer y hoy, tras haber llenado el estómago, me dispuse a descansar tumbadita en el sofá, con la tele encendida como un preludio de la siesta. Harta de Tomates, novelas, y la quincuagésima repetición de Friends, volví a los míticos documentales de La2. De más jovencilla los solía ver a diario. Después el cambio de horarios, el tener que aprovechar toda la tarde para estudiar dejando ese pequeño hueco para un descanso en forma de mini-siesta hicieron que pasasen a segundo plano. Éso, y el hecho de que se convirtieron en simples escenarios donde cebras, gacelas y otros bichillos terminaban en las fauces de algún felino, cosa que mi sensible corazoncito no pudo soportar.

Ayer volví a ellos. Supongo que me llamó la atención poder ver todos esos bichitos tan pequeños de tan cerca. No es lo mismo un documental de leones en la sabana que ver con todo detalle cómo es una araña o un grillo.

Quedé alucinada con el cortejo de insectos y minúsculos animales. Me puse a buscar en Youtube vídeos para poder observar de nuevo cosas que me habían impactado, sin obtener resultado alguno.

Como el apareamiento de los limacos gigantes, una especie de babosas que cuando se juntan hasta parece que se quieren ¡Eso sí que es hacer el amor! Se acercan hasta pegarse, se dejan caer por un hilo de babas (bueno, a lo mejor eso no es tan bonito) y se enrollan literalmente, sus cuerpos y sus miembros (recordemos que son hermafroditas). El resultado es como un abrazo en forma de flor, con colores igual de llamativos. Del tiempo que dura el evento, mejor no hablar, no vaya a ser que alguno se sienta acomplejado *;P

O los colémbolos, curiosos insectos más pequeños que una cabeza de alfiler, con una forma muy particular de saltar. Tienen un apéndice en la parte posterior que usan a modo de palanca para saltar hacia atrás, dando volteretas cual saltimbanqui.

Y el cortejo entre ellos es de lo más curioso: Se dan cabezazos. El macho busca la cabeza de la hembra y se pega a ella, empujando con todas sus fuerzas. Puede que lo intenten varios a la vez, el que demuestre más fuerza bruta y consiga que no separen su cabeza de la de ella será el que se lleve el gato al agua (o la colémbolo a la cama...)

He estado buscando en Google información sobre ambos bichitos, y la verdad es que, una lástima, es parco en información e imágenes.

Hoy he alucinado con las arañas. Son femmes fatales. El macho se acerca con miedo, porque sabe que su destino puede ser terrorífico. Va a tientas, intentando gustarle, o que al menos no lo confunda con una presa. Pero no siempre lo consigue, y la mitad de las veces acaba siendo devorado por su pretendida. ¡Qué duro es ser hombre en la familia de los insectos! A veces no estaría mal aprender un poco de ellos, ejeje

Y es que, aunque los de grandes mamíferos devoradores los tengo ya muy vistos, siempre alucino con los documentales de insectos, de sitios desconocidos para mí o el interior del cuerpo humano. Al menos creo que es una inversión del tiempo mejor que ver si Julián Muñoz sale de la cárcel o si Fulanito de Tal se lía con Menganita de Cual…