Ancladas en el silencio de los susurros
una frente a otra, dos que son una, barrera
incandescente que nadie se atreviera
a atravesar tan siquiera levemente.
Miradas...


Brillos cristalinos frente a oscuros
arden a la par y se ocultan.
La sensualidad de la carne apabulla,
el fuego me muerde los labios.
Besos...

En el límite entre el cuerpo y el aire, la piel,
débil frontera si se funde ante el solo roce
de sus dedos, que incitan insistentes al goce
conjugado del cuerpo y el alma.
Caricias...

Abandonada a los sentidos y de la mente
en sus manos dulces e insolentes olvido el control.
Me lleva a deliciosos infiernos y su calor
derrite los pensamientos y se me escapa la vida
en suspiros y aliento.
Pasión...