Tema de la semana: Mi poema favorito
23 jun 07Me acerqué a la poesía de muy jovencilla. Fue todo casualidad, ella vino a mí, no la busqué, no había prestado atención a su existencia.
En séptimo de EGB, con 12 años que tendría yo, escogieron a un reducido grupo de alumnos para recitar una poesía en el Parque María Luisaconmemorando el día de Andalucía en un acto público. Yo, que siemprellevé conmigo la etiqueta de empollona por aquellos años y alguno más, obviamente terminé en ese grupo, aunque la idea no me emocionó demasiado. Quise que me tocaserecitar un poema a duo con el chico que me gustaba (si es que se podía llamar así a aquello que sentía), y por unos instantes tuve esa suerte, pero al final quisieron poner a prueba mi memoria y darme uno más largo. En fin, que no estuvo mal, porque acabé recitando un precioso poema de Alberti sobre la libertad, y me lo aprendí tan bien que aun lo recuerdo.
Por aquel entonces, una amiga de mi madre se enteró del evento, creyó que me encantaba la poesía, y me regaló un libro: Las rimas de Bécquer. Y fue ahí donde empecé a adorarla verdaderamente, a sentirla más cerquita. Fue ahí donde comenzó mi devoción por este autor, y desde entonces lo mantengo en el mismo pedestal. Se podría decir que es mi poeta preferido, aunque reconozco el valor de muchos más.
Gracias a él comencé también a jugar con las palabras, con versos inocentes y sin valor, pero eran mis versos. Seguí jugando, descubriendo, y quizás alguna cosilla de algún interés puede que surgiera.
Con 17 años decidí compartir esos poemas más allá de mis amigos, de entre los que más de uno ya se había aficionado a leerlos, y los presenté a un concurso. No gané, pero quedé finalista, y los tres poemas que había presentado quedaron publicados en un libro. No gané un premio, pero el reconocimiento de gente ajena a míya era un premio de por sí.
Quizás sea por eso por lo que a éste le tenga un cariño especial, aunque son como mis niños, sería difícil decantarse por uno. Pero gracias a éste, y a aquellos otros dos que lo acompañaron al concurso,me dí cuenta que no eran sólo mis amigos los que apreciaban mi forma de escribir. Y eso me hizo sentir tremendamente orgullosa.
Aciaga sombra de la vida,
que sin querer ser un día más que nada,
sigilosa te confundiste en unas pupilas
que de la vida eran desengañadas.
Mas, por casi todo, torna nada,
porque a corazón presuroso tuviese en vilo
y todo el alma a casi poco tornada,
y todo el amor tornado a finito,
lluevan las lágrimas, todas ellas derramadas
donde la humedad ya fue hecha tangible,
donde ya el alma había sido abandonada
y nada más que oscuridad era visible,
pareciendo todo un mundo ininteligible.
Mas sabiendo aun que el alma también llora
a ésta no quedaron más lágrimas un día
porque murió... Y muerta está ahora...
Ese era uno de aquellos poemas.
Salí un poco decepcionada con el concurso, puesto que se quedaron con los derechos exclusivos de publicación y no tuvieron siquiera el mínimo detalle de ofrecerme un libro gratuítamente por haber participado y quedado finalista. Tuve que comprar mi propio ejemplar. Desde entonces decidí que mis pretendidos versos serían sólo para quien de verdad quisiera escucharlos, y eso sí que era un premio.
Desde que descubrí el mundo de los blogs, he vuelto a recuperar versos empolvados, perdidos en algún rincón, y compartirlos, de algún modo, con otros amigos que no son los que siempre me escucharon. Espero que os guste.
(