Ya sé que hace tiempo que no escribo. He estado de vacaciones, quizás os cuente más adelante, y la vuelta a la cotidiana realidad ha sido casi de bruces. Tengo muchísimas cosas entre manos, o no tantas, pero abultan demasiado, así que haré los deberes con los dos memes que me han encasquetado mis queridísimos amigos Ana y José Antonio y pido un poquito de comprensión si no os atiendo tal como me gustaría. En cuanto consiga poner un poco de orden en todo esto, ahí estaré con vosotros.

La propuesta que me han hecho estos dos apreciados cocteleros consiste en recordar y contar lo que hacías hace diez años, cinco años, un año, un mes, ayer, hoy. Empecé a escribir el post ayer, pero no pude terminarlo, con lo cual la fecha será respecto a la de ayer y no a la de hoy mismo.

Bueno, intentemos recordar dónde estaba yo:

Hace 10 años: Sevilla. Si no recuerdo mal, debía estar terminando MOU (Más Orientación Universitaria; el Curso de Orientación Universitaria ya lo había hecho el año anterior) Es lo que pasa por creerse una tipa lista y no dar un palo al agua: no siempre puede salir bien. Y porque sencillamente, no me dio la gana, hablando claro.
Ese curso estuve un poco a la bartola, con dos asignaturas pendientes nada más, curiosamente de las que más me gustaban. Obviamente, las saqué con notas impecables (sólo faltaba que con dos asignaturas no me hubiese ni dignado a estudiar algo). Empecé a prepararme para selectividad.
Con un poquito de esfuerzo y un poquito de suerte saqué buenas notas en selectividad y pude elegir sin problemas la carrera que quería.

Por esa época empezó a forjarse en firme el grupo de amigos con el que todavía cuento. Bueno, nos conocíamos desde hacía un par de años, pero en aquel entonces fue cuando descubrimos “lo bueno de la vida” (hasta entonces habíamos sido bastante “lights”): juergas, botellones (pues anda que no hace tiempo que se inventaron, si parece que fue ayer), discotecas/pubs, pero siempre en plan sanote, ninguno fumaba, y apenas bebíamos más que hasta coger el puntillo. Vaaale, también alguna borrachera… Y es que éramos unos pardillos y siempre lo hicimos todo más tarde que el resto de nuestros coetáneos. No teníamos prisa por vivir la vida.

Tuve también por esas fechas mi primera gran decepción amorosa, porque hasta aquel entonces nadie me había importado tanto como para hacerme sentir así. Me quedé pilladísima de un tipo que no quería ningún tipo de compromiso, iba y venía tal como le apeteciese. Yo decía que no caería más, pero no lo podía evitar. Creo que una vez estuvo a punto de quedarse, creo que en algún momento pudo sentir algo parecido, aunque no lo hablamos. Pero a mi madre no le caía bien y un día que tenía que haber cogido yo el teléfono tuve la mala suerte de que se me adelantó ella y se las habió para hacerle huir. Esa fue la última vez.
Aun guardo su dirección y el recuerdo de sus enormes ojos azules, de esos labios que gritaban “muérdeme”. Estuve tentada más de una vez de preguntar qué fue de su vida, aunque fuera por simple curiosidad. Nos faltó decirnos adiós. Y creo que siempre me quedaré con esa sensación de que faltó algo, aunque sólo fuese una despedida.
Esa sólo fue la primera de otras tantas relaciones similares que le siguieron: gente que no quería nada estable y huían en cuanto intuían que los sentimientos pudieran ser un obstáculo para ello.

Hace 5 años: Tras mis estudios universitarios decidí ir a ejercer en Italia, que era un país que siempre me había llamado la atención y nunca tuve la oportunidad de ir a conocer. Y mira que lo intenté, pero todos los viajes de fin de curso se frustraron o tuvieron destinos diferentes.
Por esta época llevaba yo unos mesecillos en Monza (cerquísima de Milán), viviendo una vida casi de estudiante, pasándolo a tope en el genial ambiente que teníamos allí, pero a la vez con la responsabilidad de ser una mujer trabajadora y comprometida (a quién se le ocurre irse a un país extranjero con novio… Pero con el trabajito que me costó encontrarlo no lo iba a dejar entonces… Y menos mal, porque aun seguimos juntos.)
La época en Italia, junto con la de la universidad, puedo decir con certeza que ha sido de los períodos más felices de mi vida. Mil veces lo volvería a hacer, y mil veces lo recomiendo a todo el mundo.
De allí guardo miles de experiencias, de locuras compartidas, de viajes a la aventura, de noches sin dormir, de momentos inolvidables en compañía de personas que llegaron a ser queridísimos amigos, muchos de los cuales aun conservo. Ese período en Italia y la gente que conmigo lo compartió han quedado guardados en un lugar privilegiado de mi corazón.

Hace un año: Vivía ya en la Mancha. Hacía un par de meses que había empezado a trabajar en un lugar del que me iría encantada (me dio mucha penita cuando se terminó el contrato) Me dedicaba a trabajar las 48 horas del fin de semana, librando los otros 5 días de la semana. A la gran mayoría le parecerá una burrada, pero yo ya me acostumbré a esos horarios y ya se me hace raro trabajar a las horas normales de cualquier mortal. El hecho de descansar sólo 2 días en semana se me hace ya poquísimo.
Los compañeros eran excelentes, me llevaba estupendamente con el que trabajaba esas 48 horas conmigo, y la gente en el pueblo llegó a tomarme cariño, al igual que yo me acostumbré a ellos. Lástima que este período también llegó a su fin. Hicieron lo posible por que me quedara con ellos, pero no pudo ser. Ese puesto salió a bolsa. Tras la última baremación me dio rabia saber que quizás podría haber sido mío. Mejor no pensarlo.

Y hace un año también, pocos días antes del uno de junio del 2006, aprovechando esos turnos que me dejaban tanto tiempo libre y un trabajo bastante tranquilo que me permitía pasar horas delante del ordenador, empezaba mi vida de bloguera con toda la ilusión del mundo. Un año, ya veis, quién me lo diría… Cómo me alegro de que la casualidad me mostrase este mundo. Me llevo gente fantástica en mi cartera de amigos gracias a él. Gente que de otro modo seguramente no hubiese conocido.

Hace un mes: Pues siendo el uno de mayo festivo, no puedo contar mucho más que trabajé esas 24 horas. En un sitio diferente al del año anterior, en el que prácticamente acababa de entrar y me estaba acostumbrando. Más a los compañeros y el lugar que al trabajo en sí, era el mismo que llevaba realizando.

Ayer: Ayer fue el día de la Comunidad de Castilla La Mancha, festivo por tanto. Tenía planeado hacer cientos de cosas, como ir a firmar un contrato nuevo, conocer el lugar de trabajo y los nuevos compañeros, acercarme a hacienda, a correos… Pero no caí en la cuenta de que era festivo, así que ya no pude hacer nada de eso. Fue un día de perrear, de estar por casa sin hacer nada de interés. ¿O sí…? Pero no os voy a contar los detalles… *;P

Hoy: Entraba a trabajar en el turno de tarde; al menos supuestamente… Pero a las 8’15 recibo una llamada del supervisor de planta diciendo que la incorporación era por la mañana. Menuda vergüenza, empezar así en un nuevo lugar, qué impresión se habrían llevado… al menos el error no fue mío, pero el mal rato lo pasé igual. Salí corriendo sin desayunar, sin poder ducharme, tuve que coger taxi porque tengo el coche en el taller…

Así que, chicos, hoy acabo de dejar un período laboral atrás con mucha pena, porque me encontraba a gusto con horarios y compañeros (bueno, menos con esa que no me quería hacer nunca los cambios, pero tuve la suerte de no coincidir con ella) y tenía un buen sueldo, pero no tenía continuidad, y en pocos meses llegaría la fecha de caducidad. Me ofrecieron una vacante en UCI y allí empecé hoy. No sé cuánto me durará, pero las interinidades sueles ser períodos largos. Quizás hasta que esa plaza salga a oposición el próximo año y tomen posesión de ella.

Tengo un poco de miedo, de inseguridad, porque es un cambio radical en mi vida profesional, tendré que desempolvar conocimientos y adquirir muchos otros, pero sé también que aprenderé mucho, que es una experiencia muy importante a la hora de hacer currículum, y que me va a ayudar a crecer profesionalmente. El otro trabajo era muy cómodo, pero corría el riesgo de estancarme.

Este trabajo me acaparará mucho tiempo, sea dentro (donde no tengo ni un minuto para acercarme a los ordenadores y leeros a todos, como hacía en el anterior puesto) que fuera, donde me esperan las labores de casa, aunque el Argi es muy apañao y da el callo como marujo, además de las largas horas de estudio que necesitaré para ponerme al día y dar lo mejor de mí en un sitio donde los pacientes son críticos y no admiten el mínimo fallo. Echaré de menos ese trato que me gustaba con el paciente, porqueuna gran mayoría están sedados, pero intentaré que en cada cuidado reciban una sonrisa.

Como en cada cadena, hay una consabida nominación. Quisiera saber qué hacían desde hace 10 años:
Mrs Maggots
Sin Perdón
Ryu
Y mi kimono
Rafa Morales