Acabo de llegar de enfrentarme a lo que supongo que seguramente será de los momentos más duros que puede darme mi trabajo, muchas veces gratificante, y algunas tantas otras, como ésta de hoy, desconsolador.

La vida no siempre termina cuando debería. O sí cuando tenía que ser, porque así estaba escrito, pero no cuando fuese justo que así terminase.
Ver cómo se la llevan de un zarpazo con sólo 26 años de una manera tan azarosa y trágica... ¿Qué será aquello que hace que salga premiada tu papeleta en un sorteo tan macabro...?

Lo peor no ha sido eso, porque no me ha tocado a mí asistir al accidente. Lo peor viene después, cuando ves cómo sufre la familia, cómo se desmorona, intentar buscar palabras de consuelo para alguien que sabes que no habrá palabra que le aliente, más aun cuando a tí mismo te lloran las entrañas. No es ley de vida que el destino se lleve antes a un hijo que a un padre. Para eso no puede haber consuelo posible.

Me he quedado con la imagen grabada del padre, tanto dolor, tanto, tanto... Que hasta yo era capaz de sentirlo. Casi no recuerdo esa cara que parecía dormir, porque hasta podrías imaginar que era una broma amarga y que acabaría abriendo esos ojillos desperezándose; pero no podré olvidar cómo sus padres derramaban lágrimas sobre ella en un llanto desconsolado, en el que sólo podías dejarles estar y nada más. Dejarles despedirse.

Hay gente que dice que estas cosas hay que dejarlas en el trabajo y no permitir que estos pensamientos se te cuelen en casa. Y llevan toda la razón, porque de otro modo no se podría vivir. Aun estoy en el trabajo, así que me lo voy a permitir. Tal como le dijimos a la familia, no es bueno reprimirse las emociones, es sano dejar que se escapen las lágrimas si así surge, necesitamos expresar nuestros sentimientos. No seré yo, por tanto, quien lleve la contraria a mis consejos, fáciles de dar, difíciles de digerir. No seré yo, por tanto, quien se trague lo que siente.

Mis niños, si cogéis el coche estos días, tened mucho cuidadito en la carretera. Bueno, tenedlo siempre. Es crudo decirlo así, pero estas cosas te hacen pensar que hoy estamos aquí y mañana mismo quién sabe...

Puede que este post sea borrado después. Sólo necesitaba desahogarme. Pero no sé si quiero que cosas tan tristes queden impresas aquí para siempre. No quiero volver a recordar esos momentos de desesperanza y dolor cada vez que vuelva a leer estas letras