Una taza de té calentito en un día de lluvia, mirando por la ventana.
La sonrisa de un desconocido.
Un piropo, aunque venga de aquellos obreros de la construcción.
Un trocito de chocolate derritiéndose en la boca.
Un perfume de vainilla. El olor de la canela.
El sonido del mar. Contemplarlo indefinidamente. Como si fuera eterno. Como si lo secuestraran mis pupilas.
Terminar un libro. Recordar cómo disfruté con cada letra. La ilusión de empezar uno nuevo.
Los abrazos. Me encantan. Me llenan. Me reconfortan. Los disfruto.
Levantar las barreras físicas. Tocar. Sentir. Saber que esa otra persona con la que hablas está cerca, y no sólo físicamente. Y lo sientes también con el tacto.
La sonrisa de la luna. Las noches en las que parece que el cielo se hubiese volcado un cuenco de estrellas, todas desparramadas y relucientes. Las nubes.
La música. Las notas suaves. La dulzura de una voz. Melodía que baila. Letras que llenan. Baladas que hacen sentir.
Pasear. Los lugares por los que pasear. La gente con la que te cruzas caminando.
Poder hablar con alguien, sin dar importancia a edad, idioma, sitio de procedencia, estado civil, religión, forma de pensar y de sentir, y mil otras cosas en que nos empeñamos que sean barreras y prejuicios. Sólo por compartir. Sólo por hablar. Sólo por aprender. Y enriquecerme.
Andar descalza. Dormir desnuda.
Sentir el deseo. Compartirlo.
Que te digan que te quieren.
El sol que me despierta por las mañanas, antes de que suene el despertador.
Trasnochar. También de día.
Un baño caliente. Muy caliente. Mucha espuma.
Soñar despierta. Soñar dormida.
Que suene un mensaje en el móvil. Abrir el correo para leer los emails nuevos. Esa llamada que no esperas. Y la que esperas. Saber de la gente que quieres. Saber que se acuerdan de tí. Y que te quieren.
Oir "gracias". Saber que son sinceras. Y que te las dan por algo que hiciste sinceramente.
Reir. Porque sí. Porque te sientes bien. O para sentirte bien.
Los amigos. Cualquier momento que compartas con ellos.
Vestirme para salir sin prisas. Y siempre acabo teniendo prisas para vestirme. Y al final lo primero que pille.

La lluvia cayendo en la cara. La lluvia, simplemente. También el sol de primavera.
El viento frío en el rostro, pero conel cuerpo bien abrigado.
Tumbarse en la hierba. Los días de campo. Explorar. Descubrir.
Acariciar a un animal, un perro, un gato. Que se te acerque uno por la calle reclamando ese cariño.
Entrar en una cafetería y descubrir que tienen té rojo y verde. Poder elegir.
La ropa sexynegra. O granate. O violeta.
Que me leas y me dejes un comentario

La vida, por suerte, está hecha de múltiples cosas que me regalan una sonrisa. La felicidad, por suerte, es la suma de pequeños detalles como éstos.