Adicta
8 abr 07Quizás alguna vez lo intuí. Pero claro, yo decía como los drogadictos que no lo quieren reconocer, que no, yo decía "no, yo controlo". Y a veces no es así. A veces te pueden esa necesidad, esas ganas que no sabes cómo apagarlas si no es con la propia droga.
Yo controlo, es verdad, me conformo con una mínima dosis después de comer. Lo suficiente para quitarme el mono. Pero hoy he probado algo nuevo. Y he tenido que salir corriendo para no enfermar de sobredosis. Lintd Excellence con pepitas sabor a pera y trocitos de almendra. Increíble la sensación. Tuve que repetir. Tuve que repetir de nuevo. Y he salido corriendo de las proximidades del frigorífico si no quería acabar la tableta. Para mí el chocolate es una delicia; si es Lindt es un tesoro; si es el nuevo sabor de pera y almendras es una perdición... Pero siempre chocolate amargo, y cuanto más negro mejor.

Un pedacito no muy grande, que se funda en la boca, ayudar a que se deshaga con la lengua, saborearlo lentamente hasta que casi desaparece... Es así como se come el chocolate; otra forma de hacerlo sería un sacrilegio. Y si se derrite en los dedos llegó el mayor placer. Es inevitable caer en la tentación de chuperretear los dedillos y disfrutar con ello. Mmmmm...
Hoy caí en la tentación de lleno. Y no pienso rehabilitarme. Creo que voy a por el último pedacito. Sí, de verdad, el último!! (Y quién se lo va a creer...?)
PD: Aconsejo también esos bombones Lindt que son como bolitas y se deshacen sin nigún esfuerzo en la boca. Te desharás con ellos...! (no, no me pagan comisión. Pero debería de ser pecado no compartir los placeres de la vida, no?)
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