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Terra
La Coctelera

Categoría: Noticias y Curiosidades

Violencia en el ámbito sanitario

Hoy hemos hecho una parada de 5 minutos en señal de protesta y repulsa contra el asesinato de una compañera, que, aunque no trabajara conmigo en el mismo centro, es compañera. Tuvo la mala suerte de "cometer el delito", como yo estoy haciendo ahora mismo, de estar de guardia. Porque, para más agravio, ni ella misma era el motivo del enfado de aquel energúmeno desalmado que decidió descargar su cabreo a golpe de disparo.

 

Esta es sólo la gota que colma el vaso de un gran problema, la violencia, tanto física como verbal, a la que se encuentran sometidos a menudo los sanitarios por parte de un sector de los usuarios que deciden volcar sus frustraciones en el profesional que les atiende. Hay sectores que son especialmente vulnerables ante tales agresiones, y nosotros somos uno de ellos. Hago extensible esta queja a todos esos trabajadores que sé que están en circunstancias similares, aunque sus puestos de trabajo no tengan relación alguna con el mío.

 

Hay algunos usuarios del sistema sanitario que se quejan del mal trato recibido, que sí, que los habrá como en todos lados gente con malos modales y/o pocas ganas de trabajar, pero nunca, nunca, podrá ser justificada una agresión. Y esos mismos que se quejan del mal trato quisiera que viesen lo que tenemos que aguantar nosotros, que como "el cliente siempre lleva la razón" no contamos con atención al paciente, no tenemos hojas de reclamaciones para quejarnos de la mala educación de algunos usuarios, no estamos los sufientemente protegidos ante el abuso de poder que se le da al cliente mientras que nosotros tenemos que tragar carros y carretas. Porque estamos indefensos; ante las agresiones y  casi casi legalmente al sufrirlas. No se denuncia ni la mínima parte de lo que denuncia el usuario. Y no debería ser así, ni yo ni nadie tenemos por qué aguantar cosas que no son justas.

 

Para mí la buena educación es algo fundamental a la hora del trato laboral. Nunca he levantado una voz, nunca he perdido el respeto, mucho menos insultado así que imagina levantar una mano, siempre he tratado de agradar, y siempre intento reservar una sonrisa intentando mejorar, si está en mi mano, un poco más el día a alguien. Los que me conocen saben que simplemente soy así, y me nace actuar así. Y a pesar de ello, aunque afortunadamente son contadas las ocasiones, más aun comparándome con otros compañeros, no siempre he recibido a cambio el mismo trato. Me he llegado a sentir vejada, me han insultado, he acabado incluso llorando tras una discusión en el que sólo recibia gritos e insultos sólo por no acontentar a quien lo solicitaba tal como lo solicitaba, todo ésto siempre sin perder la compostura por mi parte, intentando mediar con buenas palabras y adecuado tono de voz. Pero el que de educación no entiende, no entiende tampoco de ser tratado educadamente.

Me han llegado a amenazar con una mano en alto, y por suerte no recibí agresión física. Quién me lo iba a decir a mí, que nunca se me ha pasado siquiera por la mente tratar ni mínimamente como todo lo que acabo de relatar que me han hecho a mí alguna vez.

 

Y aun así tuve suerte. Porque hay quien ya no está para poder quejarse de ello.

 

Mª Eugenia Moreno tenía la ilusión, como todo el que opta por trabajar en ésto, de ayudar a los demás. Alguien que no lo entendió así decidió arrebatársela junto a su vida. Pero quiero recordar que todos, a diario, y en diferente medida, somos la Doctora Moreno. Y esto no se puede consentir.

Y que perfectamente también podría haber sido yo...

Mª Eugenia, estoy contigo, aunque tú ya no estés con nosotros. Todos somos Mª Eugenia.

(In)justicia

No nos queda otra que confiar en la justicia. Pero que el panorama es desalentador no es ninguna novedad. Te sientes impotente viendo cómo gente que no tienen rehabilitación salen de la cárcel casi de rositas habiendo cumplido la mitad de su tiempo "por buena conducta", llamando buena conducta a no haber matado a ningún funcionario de prisiones saldaban su condena...

Admitámoslo, hay gente que está perdida socialmente, que no tiene arreglo, que no sé qué se puede hacer con ellos, pero es un peligro, una temeridad, tenerlos sueltos por las calles. Súmale a ésto la indignación, miedo y dolor de las víctimas al ver tal situación.

Eso si salen condenados. Porque hay noticias que indignan. Como las 57 puñaladas asestadas en defensa propia. Sí, sí, como lo oyes, así lo ha considerado un jurado popular. ¿Cuántas tenía que dar para que fuese ensañamiento? ¿58? ¿Es que se tenía que defender de alguien que precisamente salió huyendo intentando encerrarse en una habitación para no ser alcanzado? ¿Y no se tiene en cuenta la confesión del acusado? ¿Ni todas las pruebas que le inculpaban? Justicia se hace llamar lo que ha procedido...

Por otro lado tenemos el caso contrario. Penas excesivas para actos que, en el caso de ser condenables, me parecen una pasada.

Como el mendigo que robó media barra de pan. Ha sido condenado a un año de cárcel. Vale que robar no está bien, vale que lo hizo con intimidación agarrando a la dependienta del cuello. Pero hay que ser miserables... En unos tiempos en los que robar consiste urbanizar dudosamente una localidad, atracar un banco, o mismamente sacar una navaja para conseguir la dosis del día, un pobre que no quería más que una barra de pan recibe la condena de un año de cárcel, mientras otros pasean sus dineros de un dudoso color blanco en sus yates y Audis. En unos tiempos en los que ya nadie roba por hambre, a alguien que intenta llevarse una barra de pan, si yo hubiese sido la dependienta, no sólo no le hubiese denunciado, sino que le hubiese dado el chopped para que la rellenase.

Otro caso: Fernando García, padre de una de las niñas de Alcasser. El fiscal pide para él 16 años de cárcel por injurias y calumnias. Un tanto excesivo, por no decir que es una burrada, comparado con lo que les ha caído a los asesinos de sus hijas, que en algún caso es nada, cero patatero, porque no los han podido detener. He visto por ahí que hay homicidios que se saldan con 12-13 años de cárcel. A ver si ahora cabrear a alguien con unas palabritas, no apropiadas, pero palabras al fin y al cabo, va a valer más que la vida de una persona...

Y hoy para colmo, hoy me entero de que la mujer iraní cegada a causa del ácido que le tiró un hombre despechado está decidida a aplicar la Ley del Talión, vamos, el ojo por ojo. Yo entiendo, que si alguien te destroza la vida de esa manera lo que te apetezca no es echarle unas gotitas de ácido en un ojo, como el que echa un colirio, bajo anestesia, que es como se va a proceder, sino arrancarle ambos con tus propias manos. Pero no me parece bien ponerse a su altura. Eso no le va a devolver la vista, sino que va a destrozar otra vida, aunque bien lo mereciese, además quizás de la suya propia aun más por llegar a ser tan monstruo como aquel desalmando que la dejó marcada de por vida.

Esta mujer lleva en España desde entonces, donde la acogieron tras su huída, y recibe una pensión del Gobierno español. Oye, que no me parece mal tal solidaridad, pero sí me parece fatal que para lo que le interesa se acoja a las leyes españolas, y cuando le dan la oportunidad, sucumba a las prehistóricas e incivilizadas leyes de su país, donde ni siquiera puede vengarse con todas las de la ley, puesto que una mujer vale la mitad que un hombre a la hora de aplicar la ley del Talión. Dime tú qué leyes son esas. La de la venganza y de la inferioridad de la mujer. Porque además acepta que valga la mitad, con tal de llevar a cabo su venganza. En España quiero recordarle que sería una mujer, no medio ser humano, como es considerada allí, si ser humano es considerada; que las leyes recogen la igualdad entre unos y otras. Que éste ha sido el país que la ha acogido y mantenido cuando se vio obligada a escapar del suyo. Y ahora parece no importar nada de eso. Sólo la venganza. Pero insisto: la entiendo, me pongo en su lugar y la entiendo. Sólo que una cosa es el deseo y otra bien distinta la intención de llevarlo a cabo (buen ejemplo pudieran ser las fantasías sexuales... :P)

Y nada. Que he llorado emocionada viendo a ese otro hombre desesperado que está a la expectativa del desahucio del piso de alquiler en renta antigua en el que vive. Un hombre jubilado con una pensión de 400 euros que tiene a cargo a su mujer y sus dos nietas. Que no digo que la dueña no recupere su piso, que está en su pleno derecho. Pero por favor, denle una vivienda a ese hombre donde pueda sacar adelante su familia, que he visto pisos de VPO en manos de gente que poseen chalets en otros lugares, y me indigna que quien realmente lo necesita tenga que arrastrar su desgracia por los platós para conseguir algo que es justo, que debería ser suyo con sólo solicitarlo. Es ya muy degradante tener que estar mendigándolo por ahí, como si no tuviese bastante con lo que tiene, alguien normal, alguien que podría ser un familiar tuyo, como para tener que pasar la humillación de pedirlo en público, o intentarlo al menos mientras sus lágrimas le permitan hablar.

Se me ha hecho un nudo en la garganta. He hecho mías sus lágrimas. Joder, si pudiera me los llevaría a mi casa, que no te creas que no me han entrado ganas

Si es que estoy de un sensible...

No, no es justo este mundo

Españoleando

Lo he visto en la tele y no me he podido resistir a publicarlo aquí... Me parece que está bien currado... Menudas risas...

Odette, un rato de felicidad

Acabo de terminar de ver "Odette, una comedia sobre la felicidad".

Simplemente me ha encantado. Me ha regalado buenos momentos mientras la veía, varias sonrisas, y buen sabor de boca al terminar, confirmando que no sudedería lo que a veces temes que vaya a pasar cuando estás viendo una peli que te está encantando y al final no te dice nada; sin embargo no me decepcionó.

Estos franceses tienen una habilidad especial para embelesarte con películas surrealistas a la vez que mágicas: "Amèlie", "La chica del puente", "Odette"... Todas recomendables bajo mi punto de vista.

Si queréis ser felices al menos por unos instantes, vedla. Yo voy a buscarme la banda sonora para dejarme envolver por la felicidad de Odette (lo entenderéis cuando la hayáis visto)

Yo por mi parte no os cuento nada más; simple y humildemente os la recomiendo.

Se sortean tetas

Que todos queremos más es indudable y hasta normal (aunque ya voy a repensar el concepto de normalidad después del penúltimo post...). El ser humano es así de inconformista. Ya no hablamos sólo de cantidad, sino de tamaño: un coche más grande, una casa más grande, los hombres más grandes su y las mujeres más grandes sus (que curiosamente no tiene por qué ser recíproco. Bueno, en el caso de los hombres sí quieren más grande todo, lo de ellos -de sí mismos-, y lo de ellas)

Lo que me parece increíble es que se banalice este tema hasta el punto del porque sí.

Lo digo por ese sorteo que hace una conocida discoteca valenciana de un implante de pechos. Ya no se conforman con sortear viajes o coches, ahora te pueden tocar un buen par de tetas. Bueno, en mi caso si me tocan será simplemente un par, que es lo que hay
Y si me tocan, prefiero que sean unas buenas manos; que para que me toque el implante, mejor me den el dinero, lo encuentro más útil.

¿Cómo se puede frivolizar con el hecho de entrar en un quirófano porque sí? ¿Cómo correr riesgos, por mínimos que sean, de una operación que realmente no es necesaria? ¿Por qué se toman tan a la ligera el tema de la cirugía estética?
Y no es que yo esté en contra de su uso, no, pero sólo para solucionar complejos que son evidentes también a la vista.

No, hay algunas cosas de mí con las que no estoy contenta, cosas que si tuviera varita mágica seguramente las cambiaría. Pero no tengo esa varita mágica, así que las acepto, tal como son, saco partido de las que más o menos creo que puedo aprovechar y no me voy a solucionar mi autoestima en un quirófano. No voy a correr riesgos inútiles para ganar confianza en mí misma.

Pero es que la noticia para mí no acaba con hacerse eco del sorteo y las repercusiones que ésto está trayendo. Lo que más me ha sorprendido, además, es una encuesta que han realizado a los viandantes, preguntando su opinión sobre el tema. La gran mayoría estaba de acuerdo con el sorteo, les parecía bien y normal. Estupendo. Antiguamente te podía tocar un apartamento en Torrevieja y hoy unos implantes. Los hay que sortean coches y otros tetas. Flipo. Alucino. (Bueno, ya decía yo antes que tras el penúltimo post debo revisar el concepto de normalidad, que voy a terminar pensando que la poco normal soy yo...) Señora, le ha tocado una noche en el hospital; yo hubiese preferido una semana en la India, pero bueno...
Me sorprende cómo se puede frivolizar un tema tan serio, que hablamos de un quirófano... Propongo que se sortee un implante de cerebro, que eso sí que sería bien útil y creo que hay más personas que pueden salir beneficiadas de ello...

Insisto, que estoy a favor de la cirugía estética, que sé que a veces es el único , o el mejor, modo de solucionar el trauma creado por unas orejas de soplillo, una nariz demasiado grande o unos pechos algo más pequeños.
Y pensar que en estos tiempos que corren las adolescentes piden un implante como regalo de fin de curso, dónde vamos a llegar...

Hay que tomar el asunto con seriedad, no deja de ser una operación, y evaluar la necesidad, los beneficios en contraposición a los riesgos, dentro de una relación médico-paciente, en la que el primero, junto a un psicólogo, determine la viabilidad de la intervención, si es oportuna o no.

Por no tomar el asunto en serio, tal como se debiera, ahí tenemos esperpentos de la talla de Yola Berrocal, nunca mejor dicho lo de talla, que quizás lo que quiso añadirse eran 2 kilos de autoestima y sex-appeal, y lo que ha conseguido es 2 kilos de lástima y horror al verla, además de esos problemas de espalda que va a arrastrar después de no tanto tiempo.

Por cierto, frivolizando con el tema, y habiendo leído en la noticia que este tipo de operaciones se usan también como regalo a las queridas novias, me ha venido a la mente un chico que conocí, que le regaló a su mujer un par de ellas nuevas y lustrosas, y se quedó pagando las letras mientras ella se fue a disfrutarlas con otro. No lo siento demasiado por este chico, que muy buen concepto de él no tengo. Vamos, que entiendo que ella se fuese a disfrutarlas con otro. Pero tiene guasa la cosa...

Y hablando de disfrutarlas me surge una pregunta... ¿alguien ha tenido unos pechos intervenidos entre las manos? ¿es igual el tacto, la consistencia? ¿dan el pego? a mí es que a menudo me parecen muy artificiales ya a simple vista, iquisiera imaginar al tacto. Siento curiosidad por saber la opinión de los lectores... ¿algo que contar...?

Que me arranquen de la camaaaa...!!

Este bicho nocturno que soy yo no quiere irse a la cama con los Lunnis, ni siquiera varias horas más tarde; no quiere irse hasta que el tiempo se llame madrugada. Y claro, ya de mañana no hay quien la saque de ella... Es que me gusta tanto dormir... Me cuesta tantísimo levantarme...

Mi hermana, que padece también de pereza mañanera, me habló sobre un invento que acabaría con ella. O aunque no fuese exactamente una solución para eso, porque no creo que tenga cura, al menos conseguiría arrancarnos de la cama... No era barato, pero sería una buena inversión. Se trata de un despertador con ruedas. El aparatito nos ha salido gracioso, y no deja de hacer ruido hasta que, después de una carrera tras él, hayas apretado el botón. Ya que estás de pie no es plan de acostarse de nuevo, ¿no?

Curioseando algo más por internet, he encontrado uno de funcionamiento similar, pero en vez de correr, vuela... O más bien vuela una parte, puesto que lanza una hélice. Mientras la hélice no vuelva a su lugar, el despertador seguirá sonando. Sería otra buena solución para mí.

Es alucinante ver los increíbles inventos que hay por ahí que no podías imaginar. Basta dar un paseíto por las páginas donde venden estos despertadores, y, como mínimo, te llevas una sonrisa o una sorpresa. O simplemente meter la palabra "gadget" en Google. En cuanto tenga un poco más de tiempo, me detendré a mirarlo más tranquilamente. Creo que es una buena solución para regalos originales.

Mientras tanto, me voy a la piltra, que se me hace tarde y aun no tengo el despertador que haga la maravilla de sacarme tempranito de la cama

Es caprichoso el azar

Es curioso cómo el azar juega con nosotros, y a veces nos marca nuestro futuro.

Cómo un día el Sr. Grande y la Sra. Cabezas se conocen, se gustan, se quieren, se casan, y deciden tener un hijo. "Fulanito Grande Cabezas". Le conocí antes de ayer. No es broma. Es sólo un fruto de la casualidad, además del amor.

A veces los apellidos, gracias al azar, se conjugan de manera curiosa, hasta bromista y jocosa, a excepción de para el que tiene que cargar con ellos. Porque el nombre lo puedes elegir, a veces también sin mucho tino sabiendo cuáles serán los apellidos, o el nombre en sí mismo muchas veces no es un acierto, pero los apellidos te vienen en el lote. Y el lote es tuyo para el resto de tu vida; sólo tu herman@ te puede ayudar a soportar esa carga.

¿Y qué pasa si te apellidas Peñasco Guijarro? No es motivo de mofa, pero al menos es curioso que se junte tanta piedra en tu nombre completo... También conocí hace unos días a una señora que se apellidaba así. Más azar. Más casualidad.

Recordé entonces el caso de un par de compañeros de clase.

En el colegio, "X Cuadrado Redondo". El profesor de matemáticas no pudo evitar el chiste fácil, cómo se podía ser cuadrado y redondo a la vez...

Peor es el caso de un compañero del instituto, del cual sus apellidos podrían definirle como tozudo. "Cabeza Mármol". Verídico, en 3º de BUP si no recuerdo mal.

En la facultad una vez no pude evitar un ataque de risa, en uno de esos días que te pillan vulnerables las carcajadas, por un juego fónico de palabras. Pongamos que la chica se llama "Lucía" (no es así, pero su nombre terminaba en "-a").
Pasando lista el profesor: "Lucía Terriza..." No pude evitar imaginármela como un avión intentando tomar tierra... Algo absurdo, pero en ese momento fue imposible parar de reír imaginándomela con los brazos abiertos en cruz a modo de alas, y acercándose cada vez más con la panza al suelo para parar el vuelo.

Una vez leí un artículo en la revista Muy Interesante sobre casos como los que hoy os cuento, que parecían increíbles, o al menos un chiste, pero eran individuos que portaban realmente esos nombres/apellidos.
De los que hoy os hablo son personas que he conocido a lo largo de mi vida.

¿Alguno de vosotros tiene apellidos curiosamente conjuntados, o con el nombre? ¿Conocéis a alguien a quien el azar haya jugado a sonreírle divertidamente de esta manera?
¿Me lo contáis? Sería curioso compartirlo. Que podamos echar un rato divertido gracias a las curiosidades, y que conste que no pretendo reírme de nadie.
Como decía Serrat "Es caprichoso el azar"...

^^

Espero no llegar tarde...

Y espero, además, poder celebrar en breve.

Celebrar, por lo menos, el triunfo de la democracia.