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Terra
La Coctelera

Categoría: Guerrillera

Con la Iglesia hemos topado...

Hace unos días fui a una misa. Yo, que no fui ni a la de mi Primera Comunión. Pero era una misa por un ser muy querido de la persona más querida, y no pude decir que no.


Acudir a tal evento me ha hecho despreciar aun más la Iglesia. Aun retumban dentro de mí los "Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa" que entonaban los presentes mientras se golpeaban el pecho para resarcir de este modo sus pecados. Esta frase me ha hecho recordar que la Iglesia no quiere seguidores, sino esclavos, súbditos, gente dispuesta a creerse pecadora sólo por el hecho de existir, gente que se sienta culpable sólo por el hecho de existir. La ley del miedo. Si pecas, irás al infierno.


Y todos, señoras y señores, todos los seres humanos somos de algún u otro modo pecadores. Es inherente a la condición de ser humano. Lo que no entiendo es que por el mero hecho de contárselo a un señor que va vestido de largo, al que por culpa de ésto han convertido en el ser más cotilla del mundo, me den el pasaporte para ir al cielo, y si no, vía libre hacia el infierno.


Hay pecados que nunca contaré; los hay que conté y me arrepentí, o que no conté y me arrepentí, o simplemente no me arrepentí aun siendo consciente de ello. Porque no los considero pecaminosos, o porque simplemente tuvieron una razón para que así hubiesen existido.

Y sin embargo me creo buena persona, o al menos lo intento, porque al fin y al cabo ser persona incluye ser imperfecto. No tiene que mediar la Iglesia ni el miedo por delante para que yo quiera ser así. No necesito ir a misa para demostrárselo a nadie, más allá que a la gente que me rodea, ni lo hago porque espere ir a un incierto Cielo, sino para poder tener un poquito de ese Cielo en la Tierra.


A pesar de todo, creo que las bases del cristianimo, si borramos esa sumisión, esa sensación de culpabilidad y demás cosas que no tengo muy claras si las dijo Dios o la Iglesia, son buenas. Ya lo dijo Sabina: "Jesucristo, el primer comunista". Y es bueno querer ser bueno.

Pero alguien quiso hacer de sus palabras un negocio. Tu miedo da poder a otros. Y así fue cómo, usando este miedo del pueblo llano, se forraron de dinero y poder en antiguas épocas curas, obispos, sacerdotes y demás, cambiando la historia a su antojo para usarla en beneficio propio. Y esta manera de interpretar la palabra de Dios aun pega sus coletazos cuando dejan que sean otros los que piensen en tu lugar qué está bien o qué está mal, los que someten tu voluntad a tal grado de sumisión.


A lo que quería llegar... Que asistir a esa misa por la que ha surgido todo este discurso me ha hecho insistir en algo que tengo muy claro.  Se lo he dicho a mi pareja y se lo he dejado muy, muy clarito. Si me muero antes que él, que va a ser así, porque soy muy puñetera y me voy a ir antes para no quedarme llorándole, que mejor me llore él, decía, que si me muero antes, ni se le ocurra hacerme una misa ¡Ni-se-le-o-cu-rra! Que le tengo advertido, con estas mismas palabras, que como se atreva soy capaz de venir del otro mundo a darle por culo por no cumplir mis últimos deseos...  Y sabe que soy capaz....

Liberación

A veces, las cosas que se callan duelen dentro más que las que se dicen.

Hay personas a las que les pierden las maneras. A mí, por el contrario, me pierde mantenerlas en todo momento, que por no perder la clase y tener educación, he callado cosas que tendría que haber dicho entonces.
Y al final, por no herir a quien ni siquiera merecía ese tratamiento, acabo haciéndome daño yo.

Tenía un dolor que quemaba, un dolor que se escondía tras cada esquina y me acechaba con demasiada frecuencia. Me molestaba para vivir.

Ayer decidí arrancármelo. Dije lo que tenía que decir hacía demasiado tiempo. Tanto que no era el momento ahora. Pero lo hice. Bajé hasta los infiernos para buscar las palabras. Busqué sus puntos débiles y se los engrandecí. Clara y concisa, sin extenderme más de lo necesario para no perder el tiempo en personas como ésa. Hice daño a posta. Por unos instantes me convertí en algo irreconocible, un ser malvado que sólo pensaba en humillar a otra persona. Aunque no me importó; esa persona me había humillado primero, y cuando sucedió sólo quise justificarlo y hasta dar explicaciones que no tenía por qué dar, como si estuviese sufriendo una especie de síndrome de Estocolmo. En aquel momento quise demostrar que yo estaba por encima manteniendo mi clase. Y ya me cansé. Era hora de dar a cada uno el trato que merece. Basta de cordialidades innecesarias.

Fue una liberación. Y me quedé de a gusto...

Intentó devolvérmelo, pero yo estaba fuerte, estaba preparada. Quizás por eso tardé tanto en hacerlo, porque debía reunir la fuerza necesaria para que sus ataques no me doliesen. Y sus intentos de herir quedaron en unas carcajadas para mí, viendo que estaba tan tocada que no sabía por donde atacarme, tan ridícula inventando tantas cosas, que su ofensiva se volvió contra ella en forma de descrédito.

Creo que es la primera vez que busco la manera de hacer daño intencionadamente y pierdo las formas para hacerlo. Espero que sea la última. Espero que nadie se atreva a darme motivos para hacerlo de nuevo.

Desde ese instante, pienso que el mundo conspira para que yo pueda ser feliz. Y creo que no me va a costar nada conseguirlo...

Violencia en el ámbito sanitario

Hoy hemos hecho una parada de 5 minutos en señal de protesta y repulsa contra el asesinato de una compañera, que, aunque no trabajara conmigo en el mismo centro, es compañera. Tuvo la mala suerte de "cometer el delito", como yo estoy haciendo ahora mismo, de estar de guardia. Porque, para más agravio, ni ella misma era el motivo del enfado de aquel energúmeno desalmado que decidió descargar su cabreo a golpe de disparo.

 

Esta es sólo la gota que colma el vaso de un gran problema, la violencia, tanto física como verbal, a la que se encuentran sometidos a menudo los sanitarios por parte de un sector de los usuarios que deciden volcar sus frustraciones en el profesional que les atiende. Hay sectores que son especialmente vulnerables ante tales agresiones, y nosotros somos uno de ellos. Hago extensible esta queja a todos esos trabajadores que sé que están en circunstancias similares, aunque sus puestos de trabajo no tengan relación alguna con el mío.

 

Hay algunos usuarios del sistema sanitario que se quejan del mal trato recibido, que sí, que los habrá como en todos lados gente con malos modales y/o pocas ganas de trabajar, pero nunca, nunca, podrá ser justificada una agresión. Y esos mismos que se quejan del mal trato quisiera que viesen lo que tenemos que aguantar nosotros, que como "el cliente siempre lleva la razón" no contamos con atención al paciente, no tenemos hojas de reclamaciones para quejarnos de la mala educación de algunos usuarios, no estamos los sufientemente protegidos ante el abuso de poder que se le da al cliente mientras que nosotros tenemos que tragar carros y carretas. Porque estamos indefensos; ante las agresiones y  casi casi legalmente al sufrirlas. No se denuncia ni la mínima parte de lo que denuncia el usuario. Y no debería ser así, ni yo ni nadie tenemos por qué aguantar cosas que no son justas.

 

Para mí la buena educación es algo fundamental a la hora del trato laboral. Nunca he levantado una voz, nunca he perdido el respeto, mucho menos insultado así que imagina levantar una mano, siempre he tratado de agradar, y siempre intento reservar una sonrisa intentando mejorar, si está en mi mano, un poco más el día a alguien. Los que me conocen saben que simplemente soy así, y me nace actuar así. Y a pesar de ello, aunque afortunadamente son contadas las ocasiones, más aun comparándome con otros compañeros, no siempre he recibido a cambio el mismo trato. Me he llegado a sentir vejada, me han insultado, he acabado incluso llorando tras una discusión en el que sólo recibia gritos e insultos sólo por no acontentar a quien lo solicitaba tal como lo solicitaba, todo ésto siempre sin perder la compostura por mi parte, intentando mediar con buenas palabras y adecuado tono de voz. Pero el que de educación no entiende, no entiende tampoco de ser tratado educadamente.

Me han llegado a amenazar con una mano en alto, y por suerte no recibí agresión física. Quién me lo iba a decir a mí, que nunca se me ha pasado siquiera por la mente tratar ni mínimamente como todo lo que acabo de relatar que me han hecho a mí alguna vez.

 

Y aun así tuve suerte. Porque hay quien ya no está para poder quejarse de ello.

 

Mª Eugenia Moreno tenía la ilusión, como todo el que opta por trabajar en ésto, de ayudar a los demás. Alguien que no lo entendió así decidió arrebatársela junto a su vida. Pero quiero recordar que todos, a diario, y en diferente medida, somos la Doctora Moreno. Y esto no se puede consentir.

Y que perfectamente también podría haber sido yo...

Mª Eugenia, estoy contigo, aunque tú ya no estés con nosotros. Todos somos Mª Eugenia.

(In)justicia

No nos queda otra que confiar en la justicia. Pero que el panorama es desalentador no es ninguna novedad. Te sientes impotente viendo cómo gente que no tienen rehabilitación salen de la cárcel casi de rositas habiendo cumplido la mitad de su tiempo "por buena conducta", llamando buena conducta a no haber matado a ningún funcionario de prisiones saldaban su condena...

Admitámoslo, hay gente que está perdida socialmente, que no tiene arreglo, que no sé qué se puede hacer con ellos, pero es un peligro, una temeridad, tenerlos sueltos por las calles. Súmale a ésto la indignación, miedo y dolor de las víctimas al ver tal situación.

Eso si salen condenados. Porque hay noticias que indignan. Como las 57 puñaladas asestadas en defensa propia. Sí, sí, como lo oyes, así lo ha considerado un jurado popular. ¿Cuántas tenía que dar para que fuese ensañamiento? ¿58? ¿Es que se tenía que defender de alguien que precisamente salió huyendo intentando encerrarse en una habitación para no ser alcanzado? ¿Y no se tiene en cuenta la confesión del acusado? ¿Ni todas las pruebas que le inculpaban? Justicia se hace llamar lo que ha procedido...

Por otro lado tenemos el caso contrario. Penas excesivas para actos que, en el caso de ser condenables, me parecen una pasada.

Como el mendigo que robó media barra de pan. Ha sido condenado a un año de cárcel. Vale que robar no está bien, vale que lo hizo con intimidación agarrando a la dependienta del cuello. Pero hay que ser miserables... En unos tiempos en los que robar consiste urbanizar dudosamente una localidad, atracar un banco, o mismamente sacar una navaja para conseguir la dosis del día, un pobre que no quería más que una barra de pan recibe la condena de un año de cárcel, mientras otros pasean sus dineros de un dudoso color blanco en sus yates y Audis. En unos tiempos en los que ya nadie roba por hambre, a alguien que intenta llevarse una barra de pan, si yo hubiese sido la dependienta, no sólo no le hubiese denunciado, sino que le hubiese dado el chopped para que la rellenase.

Otro caso: Fernando García, padre de una de las niñas de Alcasser. El fiscal pide para él 16 años de cárcel por injurias y calumnias. Un tanto excesivo, por no decir que es una burrada, comparado con lo que les ha caído a los asesinos de sus hijas, que en algún caso es nada, cero patatero, porque no los han podido detener. He visto por ahí que hay homicidios que se saldan con 12-13 años de cárcel. A ver si ahora cabrear a alguien con unas palabritas, no apropiadas, pero palabras al fin y al cabo, va a valer más que la vida de una persona...

Y hoy para colmo, hoy me entero de que la mujer iraní cegada a causa del ácido que le tiró un hombre despechado está decidida a aplicar la Ley del Talión, vamos, el ojo por ojo. Yo entiendo, que si alguien te destroza la vida de esa manera lo que te apetezca no es echarle unas gotitas de ácido en un ojo, como el que echa un colirio, bajo anestesia, que es como se va a proceder, sino arrancarle ambos con tus propias manos. Pero no me parece bien ponerse a su altura. Eso no le va a devolver la vista, sino que va a destrozar otra vida, aunque bien lo mereciese, además quizás de la suya propia aun más por llegar a ser tan monstruo como aquel desalmando que la dejó marcada de por vida.

Esta mujer lleva en España desde entonces, donde la acogieron tras su huída, y recibe una pensión del Gobierno español. Oye, que no me parece mal tal solidaridad, pero sí me parece fatal que para lo que le interesa se acoja a las leyes españolas, y cuando le dan la oportunidad, sucumba a las prehistóricas e incivilizadas leyes de su país, donde ni siquiera puede vengarse con todas las de la ley, puesto que una mujer vale la mitad que un hombre a la hora de aplicar la ley del Talión. Dime tú qué leyes son esas. La de la venganza y de la inferioridad de la mujer. Porque además acepta que valga la mitad, con tal de llevar a cabo su venganza. En España quiero recordarle que sería una mujer, no medio ser humano, como es considerada allí, si ser humano es considerada; que las leyes recogen la igualdad entre unos y otras. Que éste ha sido el país que la ha acogido y mantenido cuando se vio obligada a escapar del suyo. Y ahora parece no importar nada de eso. Sólo la venganza. Pero insisto: la entiendo, me pongo en su lugar y la entiendo. Sólo que una cosa es el deseo y otra bien distinta la intención de llevarlo a cabo (buen ejemplo pudieran ser las fantasías sexuales... :P)

Y nada. Que he llorado emocionada viendo a ese otro hombre desesperado que está a la expectativa del desahucio del piso de alquiler en renta antigua en el que vive. Un hombre jubilado con una pensión de 400 euros que tiene a cargo a su mujer y sus dos nietas. Que no digo que la dueña no recupere su piso, que está en su pleno derecho. Pero por favor, denle una vivienda a ese hombre donde pueda sacar adelante su familia, que he visto pisos de VPO en manos de gente que poseen chalets en otros lugares, y me indigna que quien realmente lo necesita tenga que arrastrar su desgracia por los platós para conseguir algo que es justo, que debería ser suyo con sólo solicitarlo. Es ya muy degradante tener que estar mendigándolo por ahí, como si no tuviese bastante con lo que tiene, alguien normal, alguien que podría ser un familiar tuyo, como para tener que pasar la humillación de pedirlo en público, o intentarlo al menos mientras sus lágrimas le permitan hablar.

Se me ha hecho un nudo en la garganta. He hecho mías sus lágrimas. Joder, si pudiera me los llevaría a mi casa, que no te creas que no me han entrado ganas

Si es que estoy de un sensible...

No, no es justo este mundo

Se sortean tetas

Que todos queremos más es indudable y hasta normal (aunque ya voy a repensar el concepto de normalidad después del penúltimo post...). El ser humano es así de inconformista. Ya no hablamos sólo de cantidad, sino de tamaño: un coche más grande, una casa más grande, los hombres más grandes su y las mujeres más grandes sus (que curiosamente no tiene por qué ser recíproco. Bueno, en el caso de los hombres sí quieren más grande todo, lo de ellos -de sí mismos-, y lo de ellas)

Lo que me parece increíble es que se banalice este tema hasta el punto del porque sí.

Lo digo por ese sorteo que hace una conocida discoteca valenciana de un implante de pechos. Ya no se conforman con sortear viajes o coches, ahora te pueden tocar un buen par de tetas. Bueno, en mi caso si me tocan será simplemente un par, que es lo que hay
Y si me tocan, prefiero que sean unas buenas manos; que para que me toque el implante, mejor me den el dinero, lo encuentro más útil.

¿Cómo se puede frivolizar con el hecho de entrar en un quirófano porque sí? ¿Cómo correr riesgos, por mínimos que sean, de una operación que realmente no es necesaria? ¿Por qué se toman tan a la ligera el tema de la cirugía estética?
Y no es que yo esté en contra de su uso, no, pero sólo para solucionar complejos que son evidentes también a la vista.

No, hay algunas cosas de mí con las que no estoy contenta, cosas que si tuviera varita mágica seguramente las cambiaría. Pero no tengo esa varita mágica, así que las acepto, tal como son, saco partido de las que más o menos creo que puedo aprovechar y no me voy a solucionar mi autoestima en un quirófano. No voy a correr riesgos inútiles para ganar confianza en mí misma.

Pero es que la noticia para mí no acaba con hacerse eco del sorteo y las repercusiones que ésto está trayendo. Lo que más me ha sorprendido, además, es una encuesta que han realizado a los viandantes, preguntando su opinión sobre el tema. La gran mayoría estaba de acuerdo con el sorteo, les parecía bien y normal. Estupendo. Antiguamente te podía tocar un apartamento en Torrevieja y hoy unos implantes. Los hay que sortean coches y otros tetas. Flipo. Alucino. (Bueno, ya decía yo antes que tras el penúltimo post debo revisar el concepto de normalidad, que voy a terminar pensando que la poco normal soy yo...) Señora, le ha tocado una noche en el hospital; yo hubiese preferido una semana en la India, pero bueno...
Me sorprende cómo se puede frivolizar un tema tan serio, que hablamos de un quirófano... Propongo que se sortee un implante de cerebro, que eso sí que sería bien útil y creo que hay más personas que pueden salir beneficiadas de ello...

Insisto, que estoy a favor de la cirugía estética, que sé que a veces es el único , o el mejor, modo de solucionar el trauma creado por unas orejas de soplillo, una nariz demasiado grande o unos pechos algo más pequeños.
Y pensar que en estos tiempos que corren las adolescentes piden un implante como regalo de fin de curso, dónde vamos a llegar...

Hay que tomar el asunto con seriedad, no deja de ser una operación, y evaluar la necesidad, los beneficios en contraposición a los riesgos, dentro de una relación médico-paciente, en la que el primero, junto a un psicólogo, determine la viabilidad de la intervención, si es oportuna o no.

Por no tomar el asunto en serio, tal como se debiera, ahí tenemos esperpentos de la talla de Yola Berrocal, nunca mejor dicho lo de talla, que quizás lo que quiso añadirse eran 2 kilos de autoestima y sex-appeal, y lo que ha conseguido es 2 kilos de lástima y horror al verla, además de esos problemas de espalda que va a arrastrar después de no tanto tiempo.

Por cierto, frivolizando con el tema, y habiendo leído en la noticia que este tipo de operaciones se usan también como regalo a las queridas novias, me ha venido a la mente un chico que conocí, que le regaló a su mujer un par de ellas nuevas y lustrosas, y se quedó pagando las letras mientras ella se fue a disfrutarlas con otro. No lo siento demasiado por este chico, que muy buen concepto de él no tengo. Vamos, que entiendo que ella se fuese a disfrutarlas con otro. Pero tiene guasa la cosa...

Y hablando de disfrutarlas me surge una pregunta... ¿alguien ha tenido unos pechos intervenidos entre las manos? ¿es igual el tacto, la consistencia? ¿dan el pego? a mí es que a menudo me parecen muy artificiales ya a simple vista, iquisiera imaginar al tacto. Siento curiosidad por saber la opinión de los lectores... ¿algo que contar...?

Tordesillas

Si se defiende la tortura al toro argumentando que es tradición, porque así se ha hecho desde siempre, tradicionalmente también se ha agredido por sistema a la mujer ¿Debemos permitir ambas cosas en favor de la tradición...?? Al menos ya empezaron a levantarse las voces en contra de la violencia de género, y tenemos legislación que lo regula. Espero que tras la mujer, algún día le llegue al toro. Que no tiene nada que ver, pero ambos merecen respeto como seres vivos que son, sean personas o animales. Y porque una cosa se haya hecho mal desde siempre no es motivo para continuar haciéndolo mal por el resto de los días.

Si está penado hacer daño a otros animales, y así lo recoge la ley, ¿por qué el toro no se incluye entre estos animales maltratados? ¿Hay animales que sufren y otros que no?

Si eso es arte, como dicen los seguidores de las bestiales agresiones al toro, ¿es arte también pegar una paliza? ¿Es arte un navajazo? ¿No? ¿Y por qué debe serlo atravesar al pobre animal con banderillas o lanzas?

A veces el hombre llega a ser más animal que el animal...

Hay cosas que nunca llegaré a entender...

Pagando el pato de los especuladores

Hoy estoy un poco triste, o cabreada, o desesperada, o no sé cómo llamarlo.

Ante la imposibilidad de vender un piso, comprado con la idea de vivir en él, puesto en venta a raíz de cambiar de ciudad, nos hemos visto obligados a tomar una decisión: Hablar con la constructora, puesto que aun no estaba ni escriturado, para ver qué posibilidades tenemos de recuperar el dinero entregado, al menos una parte.

No es que no queramos meternos en dos hipotecas, aparte de que no podríamos salir adelante con ambas; es simplemente que los bancos no la conceden. No cabe, por tanto, la posibilidad de esperar, aunque fuese unos meses con el agua al cuello, para intentar venderlo más adelante.

Han puesto buena voluntad los de la promotora, sabiendo cómo están las cosas, pero sé que vamos a perder mucho dinero. No quiero pensar cuántos meses de trabajo significan unos 5000€. Mejor no pensarlo. Pero no me queda otra opción. No existe otra opción.

Hay gente a quien le toca la lotería. A otros nos toca la lotería de la vida...

Me da rabia, tal como le dije a mi amigo Mamporrero (os remito al comentario que le hice), que haya gente que hayan hecho de la vivienda un negocio, lucrándose hasta límites casi ilegítimos (aporto el dato de que el 23% de las viviendas que se compraron durante el boom inmobiliario se pagaron sin hipoteca, huele eso a chamusquina...); y que alguien que simplemente la quería para vivir, y debe cambiar de residencia, no sólo no gane con la venta, sino que se vea obligada a perder tanto dinero. Lo que nos pasa a la gente honrada, y al currito de a pie. Los que tienen tanto, si es que llegan a perder algo, millón arriba, millón abajo, no deben ver mucha diferencia en su cuenta bancaria

Mira que soy desgraciaíta...

¿Nadie conoce alguien a quien le pueda interesar un piso en Miguelturra (Ciudad Real)...?

Necesitamos un cambio

Es una vergüenza.
Le da un par de guantadas, "qué, qué me vas a hacer, soy menor, atrévete a hacerme algo". Y mientras crece la paliza, lo graban con el móvil.

Lo saben, saben que salen impunes de sus hechos, y aprovechan esa situación de superioridad. Y no conformes con ello, se lo dicen a la víctima.

Hace falta un cambio radical. De leyes, de educación. Algo se podrá, o al menos se deberá, hacer para intentarlo.

De leyes porque no es beneficiosa esa sobreprotección al menor; las sobreprotecciones nunca lo han sido. Son menores, pero son conscientes de sus actos. Y el que lleva la maldad dentro se beneficia del trato que reciben, de saber que la ley está de su parte, para hacer lo que les viene en gana, desde faltas de respeto a actos delictivos.

Unas leyes más duras. No les va a pasar nada. Que desaparezcan esos tratos de favor. Que se enteren de qué va realmente la vida. Y que todo acto en ella tiene una repercusión. Que hay que ser consecuentes con cada hecho.

Se están perdiendo valores, y con ellos la educación y el respeto. No sé cuál es el origen, supongo que un compendio de muchos factores, ni la solución, porque es más compleja de lo deseable, pero hay que insistir en ella. No podemos resignarnos y simplemente decir "qué poca vergüenza tiene la juventud de hoy día"

Padres, mucho está en vuestras manos, no deleguéis en colegios, sociedad, etc, vuestras obligaciones, que ellos sólo pueden completar vuestra labor. Vosotros sois la pieza principal, la clave está en vuestras manos. Aprovechadlo. Los niños de hoy serán los jóvenes de mañana, el futuro de nuestra sociedad. Muchos granitos de arena podrán hacer una montaña. Aportad el vuestro.

Y nada, que he visto el telediario, me he puesto de mala leche con uno de estos temas que por desgracia se están convirtiendo en habituales, y necesitaba escupirlo.
Ea!, ha tenemos debate...